(por definir)

Pseudo blog pseudo literario y pseudo filosófico (favor de no escupir la pantalla al decir “pseudo”)

 
••••••••••••••••••••••••••••••••• MI ANTIGUO NICK ERA “OXIDENTE”, PERO ERA ÑOÑÍSIMO

Archive for Octubre, 2007

He vivido en el error

Octubre 31st, 2007 by Felipe

[Chica Linda 4 lleva un rato platicando contigo, ya le crees todo.]

Chica Linda 4: Híjole, pero si tú eres súper cursi… sólo que un poco irónico.

[Chica Linda 4 acaba de tirarte el teatrito.]

Yo: ¡No! ¿Cursi? Ya me preocupaste. ¿Neta? Aargh. ¿Cómo se quita?
Chica Linda 4: En realidad quieres que se quite?
Yo: Si lo malo no es ser cursi, sino ser cursi involuntario…
Chica Linda 4: Todo el mundo tiene algo de cursi, algunos lo llevan al extremo…
Yo: Y yo no sólo soy cursi sino “súper cursi”, dices… Súper Cursi. Podría llevar capa, logotipo en el pecho con las iniciales SC, y volar.

[Chica Linda 4 no se ríe de tus chistes. Son pésimos.]

Yo: Y hum… ya que empezamos a pisotear mi ego… ¿por qué soy súper cursi? ¿qué te llevó a situarme en esa categoría?
Chica Linda 4: Pues el blog, ¿qué más?
Yo: ¿Mi blog es cursi? Diablos.
Chica Linda 4: jajaja y tú que siempre creíste que era de lo más cínico.

[Chica Linda 4 se ha desconectado.]

Yo lloro amargamente.

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Sobre el deseo

Octubre 30th, 2007 by Felipe

(Días después, ella lo niega todo. Mirándola a los ojos, él no sabe si ella miente para guardar las apariencias. Ella sonríe como si creyera en lo que dice. Absolutamente convencida.)

Ella preguntó si estaba saliendo con alguien por ahora. Él dijo que no, y le pareció curioso que ella lo preguntara. Esa clase de preguntas que indican otra cosa. Se enviaron mensajes por celular hasta el anochecer. Luego ella escribió: “Pasa x mi a ksa d mis paps dspues d la 1 AM.”

Él obedeció las instrucciones: estacionarse en la esquina para que no lo vieran desde la ventana, apagar las luces, no tocar el timbre, mandar un mensaje de celular.

Ella salió a los diez minutos: una minifalda vertiginosa.

La llevó a su lugar favorito. En la planta baja es un bar, en el primer piso hay una galería de arte que a esas horas estaba en penumbras.

—Subamos —dijo ella.
—Pero si está todo apagado —dijo él, sabiendo que era una obviedad.
—Quiero conocer cómo es arriba.

Fue muy rápido: la galería a oscuras, el beso, los botones, el sostén, las manos, vestirse, bajar como si nada.

—¿A dónde más podemos ir a estas horas?
—Vivo cerca —dijo él.
—Vamos.

(Días después ella lo niega todo: que no sabía que la galería estaba a oscuras, que cuando preguntó si estaba saliendo con alguien era sólo por corroborar un chisme, que no se imaginó que nada más sucedería. Lo que ella deseó una vez con el cuerpo, ahora su mente lo ha hecho parecer inexplicable.)

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De por qué no soy escritor (4a parte)

Octubre 27th, 2007 by Felipe

No gané.

No me avisaron. Pero a las nueve de la noche del día límite de la deliberación, ya era obvio. Ganó un argentino con una novela policiaca. Yo quedé en tercero o en segundo lugar. Da lo mismo: no habría dinero.

Esa noche fui a la premiere de una película. Ahí quedé de encontrarme con mi esposa. La vi y era la mujer más bella del mundo. Le dije que no gané. No pareció importarle.

Cabía la esperanza de que por lo menos me publicaran. Eso me mantenía tranquilo. Era Alfaguara, vamos; se supone que es la editorial con los mejores autores.

Pero eso no pudo evitar que me deprimiera. Le dije a mi esposa que necesitaba espacio. Escapé un fin de semana a Oaxaca para no enloquecer. Mi ego en despegue no estaba preparado para soportar semejante frustración. Durante la noche caminé durante horas entre las calles coloniales. Vi a chicos y chicas divertirse a la salida de los antros. Vi a los maestros del sindicato dormir en la calle. Vi lo estúpido de mi comportamiento.

Mi mujer pasó por mí a la estación de autobuses la madrugada del lunes. Me amaba. Pero yo ya estaba fracturado: una grieta que con los años terminaría por disolvernos.

A las pocas semanas me llamaron de Alfaguara para decirme que ya tenían un dictamen. La editora me citó en su oficina. Me dijo que la novela le había encantado, me citó pasajes que le impresionaron especialmente, me dijo que no se explicaba por qué el dictamen había sido tan desfavorable.

Me dio el informe. Ahí se leía que, en efecto, era una gran novela, pero que era tan obscena, pesimista y desesperanzadora que no era conveniente que una editorial como Alfaguara la publicara.

Yo ya no entendí nada.

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Chicas fáciles

Octubre 26th, 2007 by Felipe

En la preparatoria se defendían a rabiar argumentos insostenibles. Hay que comprenderlo: todavía era factible que tu compañera de banca, o tú mismo, fueran vírgenes. De hecho, todavía era importante ser virgen (alrededor de la primera vez todo era leyenda y oscurantismo).

En ese universo de adolescentes fundamentalistas, se consideraba que había dos tipos de mujeres: las chicas fáciles y las decentes. Las fáciles eran despreciables; en cambio, las que se hacían del rogar eran dignas de elogio.

Yo, el más oscurantista de todos, siempre preferí a las chicas fáciles.

Es que mi oscurantismo siempre ha ido a la inversa.

A la fecha, las fáciles me siguen pareciendo dignas de toda alabanza. En tanto las pienso fáciles las vuelvo musas. De ellas me da por enamorarme —estúpidamente (como se debe).

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Holocronía (parte 2)

Octubre 25th, 2007 by Felipe

(Del griego όλος, totalidad, completo y χρόνος, tiempo.)

Advertencia: Esta teoría carece de validez científica o filosófica. Ni siquiera merece el nombre de teoría. Sin embargo, acomoda la realidad en una simetría que por momentos me gustaría que fuera cierta.

  1. El tiempo es la cuarta dimensión del espacio.
  2. Vemos el tiempo siempre en un mismo sentido: primero las causas, luego los efectos.
  3. Lo percibimos conforme transcurre pero, si nuestra percepción fuera en cinco y no en cuatro dimensiones, podríamos ver el tiempo en su totalidad.
  4. Si observáramos el transcurso de nuestra vida como totalidad, veríamos un mapa con accidentes geográficos: cruces con el transcurrir de otras personas; separaciones; y al final del mapa el corte intempestivo con la ruta de un camión que no frenó a tiempo; o con la trayectoria de una bala; o contra el piso inmóvil luego de caer diez niveles; o la paulatina devastación de una enfermedad.
  5. Percibimos los efectos de un evento porque podemos rastrearlo hasta sus causas.
  6. Pero visto como totalidad, no hay manera de distinguir una causa de un efecto: todas forman parte del mismo cuadro.
  7. Incluso, visto en sentido inverso, los efectos serían origen de las causas; y las causas consecuencia de los efectos.

¿Qué tal que un día cualquiera uno percibe el efecto de una causa que aún no ha sucedido?

En el verano de 1991 caminé por un eje vial que por entonces yo no sabía que se llamaba avenida Coyoacán, y vi en un patio dos malteses y un alaskan. Vi una casa con la pintura deslavada. Entonces recordé un episodio de mi vida que aún no me había sucedido.

Como no tenía recuerdos previos que me permitieran rastrear el origen de la desazón que me producía aquella casa, lo asocié con otra cosa: qué mal vivir en un eje vial, tengo una amiga que vive en un eje vial y tiene muchos perros. (Meses después comprobé que ella nunca tuvo dos malteses y un alaskan, pero yo vi en ese patio que me resultó inexplicablemente familiar a esos tres perros y mi menté acomodó ese recuerdo equívoco.)

Ahora, cada vez que paso por avenida Coyoacán y veo esa casa, puedo recordarlo todo; pero esa tarde no supe por qué me detuve precisamente en esa casa. Si miráramos el tiempo como un mapa, veríamos que detenerme ante esa casa es consecuencia de lo que vendría después.

¿Y qué decir de la Chica Linda A? Bien mirada, no era tan hermosa; a muchos los dejaba indiferentes. Pero a mí me perturbaba mucho antes de conocer siquiera su nombre. En una visión holocrónica, esa perturbación se explica por todo lo que sucedería meses más tarde con ella.

La holocronía también aporta otra explicación al enamoramiento súbito: es un recuerdo del futuro.

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Holocronía (parte 1)

Octubre 24th, 2007 by Felipe

Crecí en un metasuburbio de ciudad Satélite que se llama Las Alamedas. La Ciudad de México era algo tan lejano que prácticamente no existía. Si la visitaba no entendía de rumbos ni colonias: veía un homogéneo caos de calles que nacían de ninguna parte y llevaban a ningún lado.

Una tarde de verano de 1991 yo vagaba por la colonia del Valle sin saber por dónde y llegué a un eje vial. Camiones. Ruido. Vi las casas y pensé: “qué mal vivir en un eje vial”. Recordé que una amiga de la universidad me había dicho que vivía en uno, al sur de la ciudad. Ella siempre hablaba de sus tres perros: dos malteses y un alaskan. En la casa que estaba en seguida, sobre el eje, había dos malteses y un alaskan. Estuve a punto de tocar el timbre, pero imaginé la escena: quién eres, no sé a quién buscas. Peor: saldría mi amiga y nunca entendería bien a bien cómo fue que di con su casa. Yo no hubiera podido explicarle y ella hubiera entrado en paranoias. No toqué, pero se me quedó en la mente esa casa azul, de pintura raída, el patio sucio de perros.

Terminó el verano, volví a la universidad. En los pasillos yo amaba en secreto a una Chica Linda A. Por supuesto ni siquiera notaba mi existencia —desde entonces yo perfeccionaba el platonismo—. Finalmente un día pude conocerla. Me dijo que ella cantaba. Le dije que yo tocaba la guitarra y buscaba una vocalista para mi grupo. Había que hacer una audición. Ella propuso su casa. Yo no podía creer que ella fuera tan hermosa.

Salimos de la universidad y nos internamos en el laberinto de las calles de la ciudad. Entonces reconocí el rumbo:

—Yo trabajaba por aquí —le dije.

Dio vuelta en un eje vial. Se detuvo frente a la casa azul de pintura raída y un patio ensuciado por dos perros malteses y un alaskan.

Empecé a rezar para mis adentros la oración universal de los perplejos: “Nomamesnomamesnomamesnomames…”

—¿Aquí vives? —yo temblaba.
—Sí —su sonrisa perfecta.

Creí en la predestinación de las cosas, en casualidades que son signo de algo más poderoso que nosotros y en la existencia contundente y absurda de algo que podría llamarse “la mujer de mi vida” y que evidentemente era ella.

Pero la explicación definitiva de esa coincidencia es mucho más esotérica que eso, y da título a este post; pero será hasta mañana que revele el secreto (si es que mañana posteo).

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El post perfecto (no es éste)

Octubre 23rd, 2007 by Felipe

Durante el día te la pasas maquinando qué vas a postear. Mientras manejas, se te ocurre el post perfecto. O si no mientras te enjabonas. Entonces te ríes de tan bueno que es y juras que lo postearás en cuanto llegues a tu compu. Claro, llegas a la compu, chateas de babosada y media con Chica Linda X y te peleas con ella, con Chica Linda Y ligas y con Chica Linda Z te quejas de las dos anteriores (y te das cuenta, con tristeza, de que con ella, la única que sí te cae bien, no tienes ninguna esperanza).

Finalmente todas se van y tú te quedas, insomne y patético, con una ventana de chat que dice: “Chica Linda Z se ha desconectado sin despedirse”. Lees bien y en ningún lugar dice “sin despedirse”.

Entras a tu blog para postear el post perfecto que mientras manejabas casi te hizo chocar de la risa y no te acuerdas de nada. Frente a la caja de texto en blanco te planteas despotricar contra Chica Linda X, pero no lo merece. Tampoco Y… Z igual se fue sin despedirse.

Ninguna te merece, piensas.

Posteas cualquier idiotez. Apagas la compu. Te metes a la cama. Imaginas lo genial que sería que Chica Linda Z fuera accesible. Te duermes y de todas formas vuelves a soñar que aún vives con tu ex, y que la abrazas.

Te despiertas solo y empieza otro día.

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Subasta a la baja

Octubre 22nd, 2007 by Felipe

La noche del sábado estuve sometido a tres horas de tratamiento tumultuario. Y diré una de esas retóricas de cajón que todos los periódicos chafas utilizaron (o pudieron utilizar): el Dr. Robert Smith nos recetó lo mejor de La Cura.

En fin, estuvo sensacional.

Yo tenía dos boletos de la sección C y el güey con el que fui tenía uno de la sección A pero del domingo. Así que fuimos con los revendedores y les propusimos un trueque: esas tres entradas por dos de la sección A de ese día. Aceptaron con una lana extra y nos dieron dos estupendos lugares a 10 filas del escenario.

En fin, todo esto para decir que estoy dispuesto a apoyar a la reventa una vez más, ahora para el concierto de Soda Stereo.

Pero de preferencia lo haré a la baja: entre quienes tengan boletos y no tengan pensado utilizarlos, cuánto piden a cambio de ellos para el próximo concierto de Cerati y compañía en esta ciudad de la furia.

Vamos a ver si esto del internet funciona. Empiezo a escuchar ofertas.

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Desliz

Octubre 20th, 2007 by Felipe

Ella, sin decirle nada, se levantó de la mesa; tomó su bolso —con las iniciales del diseñador estampadas por toda la superficie; regalo suyo—; se detuvo para despreciarlo, le dio la espalda y caminó hacia la salida. Él la miró alejarse; su fragancia tardó más que ella en disolverse. No tendría efecto llamarla o detenerla. Miró su copa vacía y llamó al mesero; pidió un trago más y la cuenta.

Caminó por Madison Avenue hasta que le dolieron los zapatos y el frío le entumeció los labios. En una esquina despoblada pidió un taxi. El chofer era musulmán y hablaba un inglés incomprensible.

Llegó al hotel. Preguntó al concierge si ya había salido la señorita de la suite 14, una joven delgada, bonita, pelo oscuro. El concierge revisó, consultó con su asistente. Sí; hace no más de veinte minutos, con maletas.

En la suite —iluminada solo por el televisor—, se entretuvo viendo filmes para adultos hasta la madrugada. Finalmente le aburrió la combinatoria de posturas. La cama ahora le quedaba demasiado grande. Durmió abrazado a la almohada.

La mañana siguiente, en el desayuno, decidió volver a México. No tenía sentido seguir en Manhattan. Compraría los regalos —algún perfume para su esposa; libros de arte para su hija— y tomaría el avión de medio día. Llegaría por la noche; les daría una sorpresa. El problema vendría al día siguiente en la oficina, cuando volviera a verla.

Desde que ella se divorció había salido con todos los gerentes. Sólo faltaba él. Quizá el más esquivo, el más fiel a su esposa, el más incorruptible. Pero ella lo sedujo con su levedad. El lo permitió. Le simpatizaba ese humor despreocupado que su esposa no tenía. Era, también, quince años más joven. No mostraba las reticencias de su mujer. Era desinhibida y alocada. Se quedaba con él hasta tarde en la oficina. Platicando. Él hablaba de su mujer y de su hija. Ella lo escuchaba. Hace mucho que una mujer no lo escuchaba. Su esposa siempre estaba distraída con sus cursos de arte y sus exposiciones; su hija simplemente no lo entendía —pero las amaba; eran su hogar, su discreto refugio, su esperanza—. Un día, mientras él hablaba, la joven lo calló poniéndole el dedo índice en los labios; y él notó cómo los labios de ella resplandecían.

Él jamás pensó que no pudiera controlarlo. Cuando regresaba a casa, sentía que, por más que se había bañado en el motel, toda la piel le olía a ella y que su mujer iba a notarlo. Ya su esposa señalaba las veces que se quedaba como ausente, con la bebida en la mano, durante las reuniones con los matrimonios amigos. Por las noches, cuando la abrazaba, sentía un cuerpo extraño, duro, pudoroso, que lo repelía. Entonces pensaba en ella; y la necesitaba.

El viaje a Manhattan lo planearon de prisa y desnudos en el motel de siempre. El pretexto era la feria anual; contactar clientes. Sin embargo, en cuanto abordaron el avión, él sintió culpa. Intentó tranquilizarse besando a la joven. Hablando. Pero su conversación giraba en torno a las veces que había estado en Nueva York con su familia. Al principio, ella lo toleró. Después de dos días, ella decidió que era mejor separarse. No hubo escenas de llanto. Él no sabe si por falta de amor mutuo o por demasiado amor propio.

En todo eso piensa cuando abre la puerta de su casa. Quiere dejar atrás su aventura y ser el de siempre. Es casi media noche. Deja las maletas en el recibidor y sube con los libros de arte y el perfume en la mano. Su hija aún no ha llegado; deposita los libros sobre la cama intacta. Cruza el pasillo y abre la puerta del cuarto de su mujer, profundamente dormida con otro hombre.

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De por qué no soy escritor (la precuela parte 1)

Octubre 18th, 2007 by Felipe

(Antes de seguir con la historia del premio de novela, tendrán que chutarse el origen de “Oxidente” —ñoñísimo nick.)

A los 22 años yo creía en la poesía. Tenía la mirada tormentosa, tics en las manos que complicaban mi caligrafía, y era el desgarbado y eterno “amigo inofensivo” de las chicas (condición que ha variado poco con los años). Tenía supersticiones. Creía que los libros te llamaban y llegabas a ellos por predestinación. Por ello di demasiada importancia al hallazgo aleatorio, en la biblioteca de la universidad, de un libro gris, editorial Vuelta. El título: “Amor y Oxidente” —llamó mi atención que fuera con x—. El autor, Gerardo Deniz.

Nunca había oído hablar de él. Jamás había leído nada parecido. No era un poemario que abordara las subjetividades del autor o sus preferencias abstractas, sino los despropósitos de Camille Flammarion en su viaje a la luna. O algo así. Mi memoria es un desierto y la copia de mi libro se ha quedado en casa de mi ex mujer, entonces no puedo consultarlo.

El hecho es que tras devorarlo con asombro creciente, me seguí con “Enroque”, “Picos Pardos”, “Grosso Modo”, “Mansalva”. Poemarios crípticos, parecían libros de chistes para las tertulias de una clínica de rehabilitación que sólo admitiera premios Nobel.

Yo era 13 años más ingenuo que ahora, creo que eso explica que eligiera hacer mi tesis de licenciatura sobre él. Llamé a las editoriales que lo publicaban y pedí su teléfono. Lo imaginaba habitante de un departamento antiguo y bien iluminado; acompañado siempre por alguna mutable jovencita viciosa que lo abandonaría siempre a las dos semanas.

—¿Bueno? —la voz era la de mi abuelo.
—Por favor con Gerardo Deniz.

Silencio. Parecía que iba a decir algo. Un poco harto dijo que era él. Le expliqué mi proyecto. Le pareció estúpido, pero accedió a colaborar.

Gerardo Deniz tenía 60 años y era un gigantón bamboleante que vivía en un departamento diminuto. Tenía, no exagero, enciclopedias hasta en el refrigerador. Dedos marcados en el polvo de los muebles. Bebía en abundancia y lo acompañaba una vieja gata esponjosa. Vivía de la traducción de una veintena de lenguas —tampoco exagero—. En su juventud quiso ser químico y resultó demasiado genial para eso. Empezó, resignado al fracaso, su carrera de poeta a los 37 años (el cliché es publicar tu primer poemario a los 17). Octavio Paz leyó en la India el manuscrito de “Adrede” y se apresuró a publicarlo. Un par de años después lo respaldó en “Gatuperio”. De ambos, Deniz me regaló copias fotostáticas con correcciones hechas a mano.

Pero me pareció un hombre dolorosamente solo; amargo; dedicado al deporte de odiar. Tampoco se llamaba Gerardo Deniz, sino Juan Almela.

Así que esto es un escritor, pensé. No esa figura glamorosa que había imaginado. También por eso no soy escritor.

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Atenta propuesta

Octubre 17th, 2007 by Felipe

Queridos lectores de Ciudad de Blogs,

Propongo cambiar el nombre de esta urbe virtual a Ciudad de Ñoños.

Gracias,

Oxidente

(Empezando por mi propio nick: “Oxidente”… ¿en qué estaba pensando?)

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Soy un pesimista feliz

Octubre 16th, 2007 by Felipe

Creo en la conveniencia de los desastres y en la maldad intrínseca que encierra la felicidad.

Los felices somos malas personas.

Supongo que lo anterior puedo decirlo impunemente debido a que ahora mismo estoy en uno de esos momentos en la vida en que todo parece acomodarse. Es cuando parece que todo está escrito, la vida tiene sentido, soy The One, tengo poderes mentales y Paulo Coelho tiene mucha razón. Pero luego —felizmente— todo se desacomodará de forma paulatina e inexorable y todo se volverá una monserga. Así hasta que un día te mueres.

Me parece afortunado que así sea. Vivir en un universo en el que Coleho tuviera razón me enfermaría (y con él, los que creen en las buenas vibras, en que los deseos se cumplen, en un Dios monodimensional, en el destino, en que el universo conspira y en los finales felices). Vivir en el universo What The Beep? le quitaría toda esperanza a mi pesimismo.

(Si vas a comentar algo como “mientras seas feliz no importa que seas pesimista”, aléjate de esta página.)

***
—Para mí que escribes tu blog para tirarte mierda y los que te leemos te levantemos el ánimo—me dijo una alumna ayer.

Ella sí tiene razón. Coelho no.

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De por qué no soy escritor (3a parte)

Octubre 14th, 2007 by Felipe

Era 2001. Para entonces ya era evidente que a mi Demonio de la simetría se lo había llevado la simetría, por no decir que el demonio. Pero tenía un as bajo la manga: había terminado ya mi segunda novela.

El último año y medio escuché el Kid A de Radiohead unas 500 veces: era el soundtrack que ponía, obsesivamente, para ambientar el relato: la historia de los tres o cuatro días y sus noches en que un joven y promisorio ejecutivo es absorbido por su propia locura. Un cuento largo y plagado de claves secretas. Le puse como título Conspiración de las cosas.

Vicente Leñero había leído la primera parte y decidió llevar el manuscrito él mismo a la editorial para que lo consideraran para su premio internacional de novela.

No supe más sino hasta como dos meses después. Eran los de Alfaguara. Que mi novela estaba muy buena, pero que no la veían como para su premio; mejor que la enviara por internet a su concurso para menores de 35 años Premio la Resistencia. Lo patrocinaban El foco.com, un portal que ya no existe y la editorial. El premio ya no eran los 175 mil dólares del concurso grande; sino más humildes 20 mil dólares, pero tampoco estaba mal. La envié.

En abril entré a trabajar a una agencia de mercadotecnia y a la semana me dí cuenta del error que había sido aceptar ese trabajo.

En mayo me llaman: “¡Tu novela está entre los diez finalistas de 396 que entraron a nivel mundial! —me dice una de las editoras de Alfaguara—. Si el lunes no te hablamos es que estás entre las tres primeras.”

El lunes no me hablaron; por esa razón me dio diarrea. Les hablé para confirmar. Me dijeron que sí, que estaba entre las tres. Que mañana me resolvían. Por esa razón me dio insomnio.

Y pasó todo el día, y toda la tarde, y mi trabajo en la agencia de mercadotecnia era espantoso y el premio me daría por fin la anhelada fama y el dinero suficiente para renunciarles en seguida. Pero yo tenía un terrible desorden estomacal y no pude más. Les hablé: seguían deliberando.

Volví a ir al baño a vomitar.

Category: Confesiones | 13 Comments »

Asesinatos

Octubre 13th, 2007 by Felipe

Amas a una persona, la deseas, futurizas con ella. Pasa algo o una serie de pequeñas negligencias, y prefieres tomar distancia para que no te haga más daño. Esto puede ser de por vida a veces. Como si mataras.

Intenté hacer la cuenta de personas que he matado así, o que me han matado. Perdí la cuenta.

O medio nos hablamos y medio nos saludamos y medio nos da gusto saber del otro, pero por lo bajo, esa disonancia del “yo sé que tú sabes y tú sabes que yo sé que esto ya no era lo de antes y que es una tristeza que así sea ahora”. Lo inquietante es que nadie lo dice. Nos hablamos, va, seguro. Pueden pasar años.

En el fondo no quise matarte. No quería que me mataras. No pudimos evitarlo.

Me voy asesinando todo el tiempo: maté al que fui de niño, maté al que fui de adolescente, maté al que se enamoró, maté al que estuvo casado…

¿O sólo me pasa a mí porque no tengo inteligencia emocional?

Category: Entendimiento humano, Sentimentalismo | 11 Comments »

IQ emocional

Octubre 12th, 2007 by Felipe

—Yo nunca te voy a presentar a ninguna de mis amigas… —me advirtió mi amiga.
—¿Pero por qué?
—Porque ha de ser horrible andar contigo.
—¿Ya así de plano?
—Es que no te das cuenta… pero dices cosas que hacen sentir muy incómoda a la gente. Las haces sentir que no son inteligentes.
—¿Será?
—¿Ves? ¡No te das cuenta!
—Pero…
—Para ti toda la gente es simple. Claro, tú eres muy complejo. Pero no es cierto: la gente es inteligente.
—Yo no he dicho que no lo sea, yo sólo…
—Felipe: tienes cero inteligencia emocional. Mis amigas sufrirían mucho contigo porque son sensibles y tú no lo eres. Las vas a hacer sentir que son tontas.
—¿Eh?… Según tú, mi problema es que hago sentir tonta a la gente, ¿no? Y eso está mal porque es gente sensible que va a sufrir.
—Ajá…
—Pero tú me acabas de decir que soy un idiota emocional, y eso no es hacerme sentir tonto.
—Pero es que tú eres complejo.
—¿Y eso? ¿Como soy complejo entonces estoy por encima de mi propia estupidez emocional?
—¿Ves? Es que eres un sofista. ¡Ya me volteaste todo!

***

(Sigan proponiendo sus blogs favoritos, lean el post de abajo.)

Category: Conversaciones neuróticas | 10 Comments »

Gran Concurso Mi Blog Favorito

Octubre 11th, 2007 by Felipe

Quiero leer otros blogs. No porque no sean buenos los que leo normalmente (que aparecen en la barra del lado derecho de esta página bajo el título “Páginas para detenerse”), sino porque debe de haber otras maravillas por ahí perdidas.

Por lo tanto, insto a los varios millones de lectores de este su blog de confianza a que me den tips de los blogs que leen.

Reglas:

• No propongas tu propio blog, de todas formas le voy a dar click a ver quién eres y si has comentado por aquí seguro ya te leo.

• No propongas a los que están en la barra del lado derecho. Si de plano eres muy muy muy fan, puedes hacerles homenaje en la onda “yo amo a Plaqueta y siempre la leo”. Pero que quede claro: esos ya los leo.

• No comentar en anónimo (ya estoy viendo al bloguero “anónimo” promocionando su propio blog, eso es trampa), por lo menos pon un link a tu Hi5 o tu correo electrónico.

• No proponer blogs en idiomas que no leo. Podría hacer una lista de estos idiomas, pero en realidad es más pequeña la de los que sí leo, y mal: español e inglés.

• Escribe bien la dirección del blog.

• Por lo general NUNCA me tomo la molestia de revisar los blogs que tienen en el perfil de la bloguera la ilustración de un unicornio, omitir esos blogs a menos que de plano sea memorablemente malo.

• En cambio puedo leer alegremente un blog mal escrito, ñoño y en general pésimo, siempre y cuando lo haga alguna bloguera linda que reparta por su página una amplia colección de fotos de ella y sus amigas en bikini o lencería. Propongan muchos de estos.

• Y ya. Manden a sus favoritos.

***

UPDATE:

El título dice Mi Blog Favorito… o sea, recomienden SÓLO UNO, el que no puedan dejar de leer… ya casi me están copiando todos los links que tienen en sus propios blogs.

Category: Soluciones al problema social | 36 Comments »

Paulina James

Octubre 10th, 2007 by Felipe

Ella gobierna el mundo. Absolutamente. Si eres mayor de 18 años, googléala. Ok, te espero.

¿Ya?

Hace como dos días, nomás por diversión, la busqué en el Facebook. Apareció en seguida y, para seguir de ameno, la agregué a mis amigos. Hoy me agregó. ¡Y sólo tiene 35 amigos!

Creo que le pediré matrimonio.

(Algún día tendré que superar la pubertad… pero hoy no.)

Category: Felicidad instantánea | 10 Comments »

Felicidad

Octubre 9th, 2007 by Felipe

Estira los músculos de la cara hasta fabricar una sonrisa.

Ahora mantenla ahí todo el día sin parecer estúpido.

Category: Netas del planeta | 11 Comments »

El mundo de las ideas desechadas

Octubre 8th, 2007 by Felipe

Platón postuló la existencia de un mundo ideal. Así, mientras en el mundo había muchos tipos de sillas (los ejemplos filosóficos siempre son con sillas), en el Mundo de las Ideas, estaba la Silla ideal, de la que partían todas las demás sillas.

Pero Platón olvidó las ideas descartadas. Por ello, filósofos más posmodorros ahora hablan de la existencia de un universo paralelo donde conviven todas las ideas que no cuajaron: ahí están desde la rueda cuadrada hasta la Torre Bicentenario o tu noviazgo con la vecina que se mudó antes de que le dirigieras la palabra.

Ahora la tarea consiste en volver reales la mayor cantidad de esos despropósitos, con la finalidad de desestabilizar el mundo de las ideas puras y entonces tomar nosotros el mando de ese otro universo.

Sí, es otro despropósito, pero dicen que de eso se trata.

Category: Profetas | 6 Comments »

De por qué no soy escritor (2a parte)

Octubre 7th, 2007 by Felipe

Fui a Celaya a recibir el mentado premio Jorge Ibargüengoitia. Me pagaban el hospedaje a mí y a un acompañante en un hotel de tres estrellas.

—¿Tú eres el de la novela? —me preguntaron los organizadores con cara de desencanto en cuanto me vieron llegar— Hum… Pensamos que serías alguien mayor de 40.

Yo tenía 27. Para incrementar el cuadro anómalo no llevaba un acompañante sino seis: mi novia, mi mejor amigo, mis papás, mis hermanas… Todos muy emocionados. Creíamos que era el inicio de una carrera promisoria.

Había un ganador en la categoría de cuento —un boxeador matemático de Tijuana— y otro en la de poesía —de Guadalajara; gay, llevaba a su novio—. De ambos he olvidado el nombre. Nos entrevistaron para la radio de Celaya. El reportero no sabía ni por qué venía a hacer la entrevista.

—Pero dígale a nuestros radioescuchas ¿por qué escribió usted una novela sobre Jorge Ibargüengoitia?
—Yo no escribí nada sobre él, esta es una novela sobre dos músicos que…
—Ya… y uno de esos músicos era Jorge Ibargüengoitia…

Por la tarde era la premiación en el auditorio Guaraguara (no se llama así, es que tampoco me acuerdo del nombre). Tocaría una orquesta austriaca y luego vendría la premiación. Sin embargo, a los organizadores se les ocurrió hacerla durante el intermedio:

—No, esperen, los que van al baño no se vayan, viene la premiación, muy importante del premio…

Los que iban al baño se detuvieron unos instantes, y decidieron que era mejor obedecer a sus vejigas.

Hay una foto de ese evento: estoy yo, en medio del poeta y del cuentista, sosteniendo mi diploma de cabeza.

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Autoboicot

Octubre 6th, 2007 by Felipe

Desde el primer momento, ya saber en qué va a parar la relación —el miedo es el peor juez siempre—. Entonces los siguientes meses dedicarse a acumular, sin mucha noción de por qué se hace, una serie de negligencias hasta que el resultado se parece a lo que se intuía desde el inicio. Así, cuando todo acaba puede decirse, para anestesiar la pena: “No sé ni por qué me metí en esto, si desde un principio supe que no iba para ningún lado.”

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Narcisista

Octubre 5th, 2007 by Felipe

Mi psicóloga dice que soy un narcisista. No en el mismo sentido en el que alguien dice a otro: “¡Eres un narcisista!” Me lo dice igual, pero sin signos exclamativos. Es lo que hay, no hay mucho que hacerle, no es algo que se cure. A mi yo narcisista, el que me habla desde el espejo, no le gusta. Dice que no da una buena imagen. Piensa que debo ser más discreto en mi narcisismo: ya que no lo puedo evitar, por lo menos que no se note tanto.

Pero se trata de mi naturaleza, no puedo evitarlo, ¿qué es lo primero que hago? Voy y lo posteo.

Mi imagen en el espejo me mira con desapruebo.

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De por qué no soy escritor (1a parte)

Octubre 4th, 2007 by Felipe

En 1999 terminé de escribir una novela. Tiene un nombre que nadie puede aprenderse, ni yo: El demonio de la simetría. Googleándola, en algunos portales aparece bajo el género “horror”. Me preocupa. Es un relato sobre dos músicos que, en distintos lugares del planeta, sin conocerse y, al mismo tiempo, escriben la misma obra musical, nota por nota. No es una novela de horror. Tal vez sea un horror de novela.

A los dos días de terminarla, la mandé a cuanto concurso literario había por esas fechas, ¡y que gana el Jorge Ibargüengoitia en Guanajuato…! Ya me veía yo firmando autógrafos.

Bien: no pasó nada. Me pagaron los 75 mil del premio, y la publicaron en una editorial que bien podría llamarse Patito, pero se llama La Rana. Igual son animales de estanque. Imprimieron 1,000 ejemplares y nunca los distribuyeron, así que es inconseguible.

De todas las editoriales a las que la envié, sólo se interesó una. Pero al cabo de pocos meses se arrepintió y ya no publicó nada.

Lo último que supe fue que una tormenta inundó las bodegas de la editorial La Rana y que el agua se ensañó especialmente con las copias de mi libro. Así que es como si nunca lo hubiera escrito.

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Familia

Octubre 3rd, 2007 by Felipe

La gente que me rodea, yo mismo, describimos a nuestra familia por la vía negativa:

Que los papás son personas simples, no acabaron sus estudios, muy religiosos, mal plan; que el hermano roba dinero para aparentar estatus y es golpeador, que la hermana se embarazó de su mecánico y luego de su profesor de francés y vivía con los dos niños en casa de los padres, que la otra hermana era bulímica, que la tía es retardada mental, que la mamá es una mujer enferma de poder, que…

Y sin embargo los queremos.

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Dios es un hombre obeso

Octubre 1st, 2007 by Felipe

Dios es un hombre obeso que gobierna en un barrio de la periferia de la ciudad. Nadie lo toca. Es bisexual y amoral y no le gusta ostentar su poder, que es demasiado. Deja funcionar al mundo y no se mete ni con los gobernantes ni con las iglesias. A veces, con cierto sentido irónico, visita algún templo para cerciorarse de que no está ahí. Nunca realiza milagros. A quien le pida salud le destina la muerte. Bebe como cosaco y fuma un cigarro tras otro.

Abordé a Dios el otro día. Estaba ebrio. Antes de que le pidiera nada, me dijo que no había nada que hacer. Dijo algo del destino, maldijo contra sí mismo y escupió al suelo —no creció en ese sitio una sola planta o un árbol, simplemente quedó el gargajo ahí—. Dijo que por esta vez había ganado ella.

No supe a qué ella se refería. Tal vez a nadie. A todas.

Los domingos por la noche juega al dominó con el Diablo en una cantina. Dios deja ganar al Diablo siempre. Está enamorado de él, pero no se atreve a confesárselo.

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