Las ciudades imaginarias
Noviembre 10th, 2007 by Felipe
Hace cuatro o cinco años fui a una fiesta en un penthouse al sur de la ciudad. Por azares que no voy a detallar aquí, en el auto viajábamos mi ex mujer, Alfonso Arau (el director de esa joya incomprendida, Zapata) y yo, que iba manejando.
A la fiesta asistieron mujeres con la piel ajada, los senos operados y bótox. Los hombres se peinaban hacia atrás, tenían la camisa abierta, cadenas de oro. Todos actuaban como veinteañeros. Todos tenían más de cuarenta.
El anfitrión había vivido su momento de gloria en el sexenio de López Portillo. Era amigo del hijo de Hank González y por esa razón, a los diecinueve años le dieron un puesto de asesor de algo. En realidad se dedicó a viajar con chofer y a levantar jovencitas, a las que paseaba por una ciudad que era suya, mientras le hacían sexo oral.
—Yo nomás llamaba y me cerraban las calles para que yo pasara.
En una pared del pasillo había un cuadro con fotos de él, de los años ochenta. En todas posa con chicas que muestran la banda cruzada que las acredita como Señoritas participantes de concursos de belleza. Algunas señoritas se repetían, ya sin banda, en distintas playas del país, como parejas del anfitrión.
Ayer fui a la fiesta de inauguración del departamento de un amigo. Yo no sabía cómo llegar, me dio indicaciones por teléfono. Me condujo a una calle que me pareció conocida: la misma donde estaba el penthouse. Me pareció evidente que el edificio al que iríamos no sería el de junto, ni el de enfrente, ni el de la esquina. Tuve la certeza de que sería en el mismo edificio. Así fue.
Sólo he ido dos veces a esa colonia al sur de la ciudad. De todas las calles y edificaciones que tiene, únicamente he ido a ese edificio.
En mi teoría, todas las ciudades son imaginarias. Avenidas distantes unas de otras en nuestra mente hacen esquina. Por eso siempre se reiteran sólo algunas calles, sólo algunas casas, sólo algunos edificios. El resto es una escenografía. Una calle en Manhattan puede continuar en Buenos Aires. Con la gente ocurre igual: nuestra ciudad imaginaria tiene sus habitantes específicos, a los que tarde o temprano vas a conocer, a los que encuentras en todas partes, no importa que tan lejos vivan, son tus vecinos.
This entry was posted on Sábado, Noviembre 10th, 2007 at 1:16 pm and is filed under Netas del planeta. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Noviembre 10th, 2007 at 1:35 pm
Sooooy la primmmmeeera en comentar (con voz de Mike Wazousky de Monster Inc) ¿o será que este blog es también imaginario?
tenías razón firefox si jala.
Noviembre 10th, 2007 at 2:58 pm
Hay cosas tan extrañas en esta realidad como esas ciudades imaginarias. Justo anoche una amiga me comentaba que conoció a una mujer que nació el mismo día, a la misma hora, el mismo año, en el mismo hospital que ella (diferentes madres, claro). Es decir, las dos dieron el grito a la vida en el mismo momento… ¿qué posibilidades hay de que eso suceda?
¿No te ha pasado que sientes que eso que estás viviendo es como irreal? (No he fumado nada, que conste) A mí sí. O que tienes certezas extrañas sobre tal o cual cosa (ya sé que sí, pues lo acabo de leer). “Ya sabía que iba a vivir en este sitio”, “Voy a salir con el que será mi próximo galán (pero que aún no conoces)”, cositas así que lógicamente no tendrían explicación. (Repito, no he fumado nada.)
No voy a escribir de mis creencias, ni de la filosofía de vida que trato de descubrir y escribir en (algunos de) mis días. Pero este post me hizo recordar algunas cosillas, por eso, te agradezco.
Dije que no iba a dejar que la emoción me ganara, pero ¡total! los que me conocen saben lo cursi e intensita que soy, so…
No sé qué tocaste, pero lo tocaste, carajo. Y gracias.
Noviembre 10th, 2007 at 3:28 pm
Sólo se que la vida se acabará cuando ella desaparzca. Que yo soy un invento de su imaginación.
Noviembre 10th, 2007 at 5:47 pm
Por esta frase yo te hubiera dado un premio: “Avenidas distantes unas de otras en nuestra mente hacen esquina”. Las esquinas siempre se prestan para lo poético.
Noviembre 11th, 2007 at 12:31 am
la verdad Wen tiene razon esa frase suena muyyy peética, pero con la que rematas “todos somos vecinos” es cierto cuando el destino deba cruzar lo que ya tiene escrito las distancias no existen, estamos tan cerca y lejos.
Noviembre 11th, 2007 at 1:59 am
Me da gusto ver que no soy la única persona que se pone a pensar en ese tipo de cosas. Así como tú dices que todas las calles son imaginarias, yo pienso que todas las personas del mundo estamos emparentadas de alguna forma… sé que suena extraño, pero estoy convencida de que es cierto.
Noviembre 11th, 2007 at 9:56 am
…ayer estuve en una de esas casas imaginarias…en la ciudad imaginaria que me toca vivir a mi…fue bien extraño…buena onda…
Noviembre 11th, 2007 at 9:52 pm
Un saludo, en calidad de imaginaria…
Noviembre 15th, 2007 at 10:54 pm
Una vida de poco presupuesto tendrá más casualidades. Ahorras en locaciones, actores y hasta guionista -con una vez que rayonee una vida y establezca puntos de contacto en la historia y ay mira qué casualidad, lo liquidas y babai.