El poder de las palabras
Diciembre 12th, 2007 by Felipe
Tenía yo veintidós años. Para la clase de guionismo en la universidad me pidieron escribir un cuento original. En mi vida había empezado muchos cuentos, pero ninguno lo terminaba. (Recuerdo uno sobre una especie de mengambrea del espacio exterior que disolvía todo lo que tocaba. Cuando ya había acorralado a todos los habitantes de la nave espacial ya no supe cómo acabarlo. Quedó inconcluso y terminó en la basura junto con todos mis cuadernos de tercer grado de secundaria.)
Pero esa vez tenía un título sonoro que se me ocurrió sin duda a partir de mis estudios de anatomía: “Las nalgas de Melissa”. Teniendo un título así, lo de menos era dar con la historia. Surgió un narrador en primera persona que resultó ser profesor universitario enamorado, obviamente, de una alumna. No de toda la alumna. Sólo de su trasero.
Después de eso me empecé a sentir hescritor (con hache y toda la cosa, por aquello de la afectación y de Rayuela) y desde entonces ni quien me aguante.
Pero bueno, esto pretendía tener una enseñanza moral. Ya no me acuerdo qué era, pero tenía que ver con el poder de las palabras y con el poder de los traseros.
Chale, estoy en cierre de edición y se me va la onda durísimo.
This entry was posted on Miercoles, Diciembre 12th, 2007 at 10:47 pm and is filed under No sé qué demonios estoy posteando. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Diciembre 12th, 2007 at 11:57 pm
mmmm, me borró mi comentrario
en fin ahi voy.
Yo escribí un cuento llamado un segundo el cual en un curso de guionismo lo estaba trabajando para un corto, total el prof, me evaluó con una buena calificación, sin embargo el guión quedo a medias, me gusta mas escribir y soltarme, sin pensar en tanto tecnicismos.
Suerte en el cierre
Diciembre 13th, 2007 at 12:11 am
jajaja, no entendí nadita. Pensé que iba a terminar siendo una casualidad que había un profesor que andaba con una Melissa… ¿me equivoco? ¿¡le atiné, profe?!
Diciembre 13th, 2007 at 12:40 am
todo sonó a álbur: nalgas y cierre durísimo. Te urge salir, o ir a terapia o un mano a mano.
ja! ando simple
Diciembre 13th, 2007 at 6:38 am
jajaja… “pretendia tener enseñanza moral”, jaja mejor cuentanos el final de la historia… ¿el profesor le toco el trasero a Melissa?, ¿le pedia que borrara el pizarron para poderle ver el trasero?…. si ese fue tu inicio como Hescritor… debe valer la pena saber el final.
Diciembre 13th, 2007 at 11:48 am
Es un cuento autoprofético obviamente. Es un destino autoimpuesto.
Yo por eso renuncié a ser maestro, encontré a mi Melissa… pero esta si es toda completa, y sí, lo mejor son las nalgas. Saludos Flaca.
Diciembre 13th, 2007 at 12:34 pm
aaay cuál poder será más poderoso?
Diciembre 13th, 2007 at 3:56 pm
Te admiro
punto
saludos
Diciembre 13th, 2007 at 4:10 pm
Cuando se es escritor, escriben todo lo que les pasa (es decir se proyectan?) o escriben todo lo que quisiera que les pasara?
en cierre de edicion es el unico tiempo optimo para escribir? o hay otros peores?
como quiera que sea te sigo leyendo.
Las palabras siempre son poderosas