(por definir)

Pseudo blog pseudo literario y pseudo filosófico (favor de no escupir la pantalla al decir “pseudo”)

 
••••••••••••••••••••••••••••••••• MI ANTIGUO NICK ERA “OXIDENTE”, PERO ERA ÑOÑÍSIMO

Archive for Abril, 2008

Puente

Abril 30th, 2008 by Felipe

Vienen cuatro días de descanso. Y no sé. Para mí son cuatro días de vacío. Trataré de convencerme de que está pasándome algo. Adelantaré trabajo de la revista. Avanzaré mi novela. Pediré un nuevo tanque de gas. Haré sopa. Husmearé en los libros que me esperan en el buró: más de Murakami, un poco de Fante. Veré capítulos de Seinfeld. Tocaré la guitarra. Veré la trilogía completa del Señor de los Anillos. Iré al cine. Quizá vea a los amigos, pero como son pocos y tienen vidas ocupadas, es posible que no suceda. Saldré a correr por las mañanas al parque. Evitaré chatear, que no trae nada bueno. Saldré a caminar por la Roma. Iré, quizá a algún museo. Dormiré. Despertaré. Día dos. Día tres. El domingo, día cuatro, viviré como un estallido: veré a mi hijo las doce o trece horas pactadas. El domingo es el día más feliz de la semana. Luego otra vez el silencio.

Podría cambiar de planes. Ir en contra de mi post anterior y escapar de la ciudad, del encierro, irme de viaje. Entonces sería más o menos lo mismo, pero sin Seinfeld, sin guitarra, sin la Roma, sin los (posibles) amigos, pero con kilómetros de nostalgia. Mejor me quedo.

O uno nunca sabe. La vida es rara y llena de paralelismos absurdos y de puertas a medio abrir, y luego pasan cosas inimaginables. Cosas que a veces no se pueden contar ni en un blog como este.

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Dromomanía

Abril 28th, 2008 by Felipe

Soy mal viajero. No entiendo la ansiedad que mucha gente tiene por desplazarse. Llenar el mapamundi de alfileres que digan: yo estuve aquí. Hacer maletas me enferma. El viaje más definitivo de mi vida, con maletas, fue sólo diez calles de distancia de mi casa. Hacer fila en el aeropuerto. Ser tratado como producto en serie. Empaquetarme en un avión (los que han estado en primera clase dicen tener otra experiencia al respecto; aunque también al final se quejen). Llegar a una ciudad desconocida, buscar un hotel. Todas esas cosas que los viajeros desesperados aman, a mí me llenan de tedio. Casi todos mis viajes han sido de trabajo: para entrevistar estrellas de cine o de rock, gente de la realeza, empresarios. Si yo planeo mi gran travesía, termino en una playa perfectamente urbanizada y sin incomodidades. No tomo fotos nunca. Si algo se me queda será en la mente, que suele desdibujar los recuerdos, mezclarlos con otro itinerario, amarrarlos a una canción en específico. Quizá escriba un poco estando fuera. Cuando regreso y leo mi bitácora me doy cuenta: lo que más me impresiona sigue siendo mirar por la ventanilla del avión ciudades diminutas o cordilleras de maqueta. No me emociona en nada ir a ver los museos o los monumentos, o hacer el peregrinaje de la vida nocturna. Lo más frecuente que me ocurre es perderme en una calle industrial, o en un fraccionamiento en donde el mayor interés turístico es un negocio abandonado de autos usados. No creo que el desplazamiento en el espacio conduzca necesariamente al desplazamiento mental. Creo más en el poder viajero de una conversación, de un libro, de una película, de una ruptura.

Por eso cuando me dicen: «A mí me encanta viajar», empiezo a mirar hacia otra parte.

Sin embargo, lo entiendo: los viajes al menos tienen la facultad de darle a las pequeñas iniciaciones existenciales de cada día, un entorno exótico, una locación más memorable que decir: eso me pasó en mi recámara. (Y pienso que tal vez sea en las habitaciones en donde he vivido donde han pasado las cosas más dislocadoras de los últimos meses.)

Sin embargo, lo entiendo: yo mismo he tenido viajes que se quedan, que no se van, por más que uno regrese a la vida de siempre.

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¿Esto me está pasando a mí?

Abril 25th, 2008 by Felipe

La cantina a reventar, gente de pie, y una guapa morena, ojos grandes, me abordó apenada:

—Perdona, ¿tú eres Felipe?

Le dije que sí y su sonrisa se hizo gigantesca.

—Amo tu blog… —dijo—. Lo leo siempre.

Alto.

He soñado con esa escena por años. Aún antes de que existiera el blog en el universo. Aparecía de la nada una atractiva joven desconocida a decirme que amaba mis escritos. Mis novelas. Mis cuentos. Mis columnas. Etcétera. Julio Medem en Lucía y el sexo pone un diálogo similar en boca de Paz Vega. Paul Auster hace algo parecido en su guión para Smoke. Es una de las fantasías más recurrentes de Woody Allen. Yo había soñado que esa escena me ocurría en librerías, en aeropuertos, en cocteles, en una biblioteca.

De repente estaba sucediéndome en una cantina. Una atractiva joven de ojos enormes repetía el diálogo en la vida real, sin simulacros.

Durante años sólo pensar que eso podría ocurrirme algún día, me llevó a perfeccionar mi escritura. A fuerza de escribir bien, un día iba a pasarme. Y yo estaría preparado.

Pero no lo estaba. ¿Le pedí el teléfono? No. ¿La invité a salir? Tampoco. ¿Logré darle buena conversación? No lo creo. Sólo atiné a decir algo parecido a:

—¡Wow! ¡Qué bueno! ¡Gracias!

Y ese silencio incómodo que se suscita entre dos desconocidos.

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La teoría del complot en la madrugada

Abril 24th, 2008 by Felipe

Me pasa a veces así: despierto a media noche, maldito insomnio, el rumor de la cisterna en el patio del edificio, las cuatro de la mañana en el reloj, las cuatro en punto de la mañana, mi metabolismo es obsesivamente puntual. Me doy vuelta en la cama, es la hora de la mente en estado líquido, las ideas se superponen a otras, fluyen. Hace veintitrés años, una noche así me llevó a descubrir un método imperceptiblemente inexacto para dividir un ángulo en tres partes iguales utilizando sólo regla y compás (de haber sido aritméticamente exacto, la London Mathematical Society me hubiera premiado con la inmortalidad en los libros de geometría y con cien mil libras esterlinas). Es la hora en que a veces me pongo a darle a mi novela, al día siguiente no recuerdo lo que escribí, pero al leerlo me sorprendo a mí mismo con salidas insólitas, vueltas de tuerca, cabos muy distantes atados en maneras desconcertantes.

Esa facultad para atar cabos sueltos, me ha permitido también hallar complots en los demás.

«¡Está claro! —la voz de mi mente resuena contra el rumor de la cisterna—. ¡Es que se conocen, por eso ella lo omitió cuando le pregunté por él!…», y sobreviene el silencio epifánico, la mente acomodando la nueva realidad que gira alrededor mío; entonces digo en alta voz, como un secreto:

—Todo está conectado.

(Curiosamente, no soy paranoico, ya sé que todos ustedes lo están pensando, pero no lo soy.)

Bienvenidos a mi lado oscuro.

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Ups! We did it again…

Abril 23rd, 2008 by Felipe

(De nuevo un post de esos que el canon de la decencia bloguera lamenta profundamente: en este caso hablaré de un modesto triunfo en el que estoy involucrado.)

La revista que hago como que edito acaba de ganar por segunda ocasión el Premio Nacional de Periodismo 2007 (sí, ya sé que estamos en 2008, pero lo dan por reportajes publicados el año pasado) por una crónica escrita por Aníbal Santiago que como bailarín es un estupendo periodista.

La cosa es que si le rascan en esa página entre los ganadores de 2005, encontrarán a un sujeto bien conocido por los lectores de este pseudo-blog.

(Se aceptan felicitaciones y cosas por el estilo.)

Category: Felicidad instantánea | 10 Comments »

Esto es un anuncio: ¡Apúntate al taller de narrativa!

Abril 22nd, 2008 by Felipe

Sé que los puristas del blogueo deploran esta clase de anuncios, pero me vale… El asunto es el siguiente:

Estoy organizando un curso/taller de narrativa.

El lugar está —por supuesto— por definir, pero es muy probable que sea en el Atrio/Travazares (Orizaba 127, Roma). El horario sería, muy posiblemente los sábados a las 11 de la mañana.

Si te interesa, envía tus datos de contacto y dos textos narrativos de tu autoría (cuentos, capítulos de novela, periodismo de investigación, posts de blog, etc.) a esta dirección:

tallerletras.fsv@gmail.com

A vuelta de correo se te avisará si fuiste seleccionado o no y, en caso de estar dentro, te daremos más detalles. El taller no será gratuito, así que ve apartando una lana.

Apúrate que el cupo es limitado.

Coméntale aquí también si te interesa.

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Popularidad

Abril 21st, 2008 by Felipe

Según el contador de visitantes que tiene este blog, tengo unos modestos 200 lectores diarios en promedio.

Según el número de gente que comenta, eso significa que sólo uno de cada veinte lectores se anima a decir aquí estuve yo.

De las diez personas que comentan al día, unas ocho son mujeres. ¿Se mantiene esa misma proporción en los 190 lectores anónimos? ¿Hay 152 mujeres que me leen y no dicen nada?

Según mis guangos parámetros, una de cada 20 mujeres cumple con los requisitos para ser una chica linda… (sí, ya sé, soy un fácil.) Eso significa que hay unas siete u ocho chicas lindas que me leen todos los días, fielmente, quiero pensar: amorosamente, y yo ni enterado.

Está muy bien, sobre todo si tomamos en cuenta que al final sólo necesito a una…

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Historia de la lágrima

Abril 19th, 2008 by Felipe

Un día, cuando tenía como tres o cuatro años, recuerdo haberle dicho a mi mamá: «¡Ya llevo como dos semanas sin llorar!» Estaba muy orgulloso de mí mismo, porque me habían dicho hasta el cansancio «los hombres no lloran». Horas más tarde, mi padre me regañó. Lloré. Me dijo su frase favorita: «¿Quieres que te pegue para que llores por algo?» A veces cumplía su amenaza.

Lo curioso, ahora que hago memoria, es que mi padre llora con facilidad. Cuando en el día del padre abre sus regalos, por ejemplo. Como una niña. Hasta la fecha.

Con los años dominé el arte de vencer al nudo en la garganta. Era mi manera de hacerme hombre. Dejé de llorar por más de una década. Había olvidado qué se sentía.

Lloré por horas cuando mi abuela murió. Yo tenía 24 años. Después, el llanto volvió a ser muy esporádico. Esas pocas veces lloraba por mí mismo. Me daba pena ser tan insensible y era una manera de disfrazar mi frialdad.

Luego nació mi hijo. Desde entonces soy un sensiblero de butaca que no para de llorar en los cines. Anoche fui a ver Definitivamente, tal vez, comedia romántica sobre un padre divorciado. Lloré la mitad de la película, y eso que tiene final feliz.

Category: Sentimentalismo | 10 Comments »

¿Qué fue de las chicas lindas?

Abril 18th, 2008 by Felipe

Eso mismo me preguntaba yo.

Los dos o tres lectores que han seguido este blog desde sus inicios, las recordarán. Eran esas conspicuas personajes de la vida real, objetos de mi deseo, que tenían por costumbre aplicármela de todas las formas posibles. Para no balconearlas, las numeraba (Chica Linda 1, Chica Linda 2, 3, 4, 7, 8). No hay cinco y seis porque entre el uno y el diez siempre pierdo la cuenta.

Cuando la Chica Linda Aludida leía mi blog al día siguiente, armaba tremendo pancho.

—¡Cómo te atreviste a publicar lo que te dije a ti en privado! —me gritaba en el teléfono.
—Pero si nadie te reconoce…
—¡Eso qué! Yo no hablo contigo esperando que gente desconocida se entere… ¡Dios, sus comentarios! Te lee puro estúpido.
—Tú me lees…
—Aaaaaaghhh… —colgaba.

Al parecer no les molestaba tanto ver reproducida la charla, sino que los comentarios de los lectores no les dieran la razón.

Como la situación se repitió con casi todas las chicas lindas, decidí dejar de publicar sobre ellas. Había perdido muchas chicas lindas por andarlas balconeando. Pensaban —creo que con razón— que yo era un tipo inmaduro.

Ya no las balconeo. Ahora ninguna quiere salir conmigo. Empiezo a sospechar que a lo mejor en el fondo querían ser balconeadas. Ya saben, sus 15 renglones de fama.

Category: Conversaciones neuróticas, No sé qué demonios estoy posteando | 14 Comments »

Estrategia

Abril 17th, 2008 by Felipe

Si estás soltero y buscando, las ahuyentas.

Si estás soltero y no buscando, igual llegan, igual no, pero como no estás buscando te da igual que lleguen o que no lleguen.

Si estás soltero y no buscando, y llegan y dices órale va, las ahuyentas, porque es como si las hubieras buscado.

Cuando estás emparejado, se supone que no estás buscando, pero es entonces cuando hacen fila.

Creo que voy a comprarme una argolla para ponérmela en el dedo.

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Quiero ser tonto

Abril 16th, 2008 by Felipe

Ayer vino a la editorial un tipo con pinta de escritor. De primera vista pensé que se trataba de un pendejo cualquiera; luego de conversar con él y hojear el libro que traía —un libro de autoayuda, imagínense— rectifiqué y me di cuenta que en realidad era un caricaturista pendejo (pág. 146).

Su libro es una ofensa a la inteligencia humana. No hay una sola página en la que no elabore estupideces. Como no me puedo quedar callado, se lo dije de frente:

—Tu libro sólo dice pendejadas.

El agradeció mi crítica sincera; supongo porque comprendió que soy una autoridad en la materia. Por supuesto, pedí que autografiara mi copia del libro.

Ayer estaba yo de mal humor, saber que hay seres tan pendejos me hizo sentir mejor. Creo que me duele el estómago.

Si no quieres leer pendejadas no leas Por qué las mujeres aman a los pendejos de Antonio Garci. (Si no quieres leer pendejadas qué haces leyendo este blog, para empezar.)

***

UPDATE: (Empiezo a sospechar que se están creyendo que estoy hablando en serio. Chale.)

Category: Profetas | 10 Comments »

Puertas dimensionales

Abril 14th, 2008 by Felipe

Son lo de hoy y la idea es muy sencilla: abres una puerta metálica con foquitos empotrada en la pared de tu recámara y en vez de encontrar tu escuálida colección de camisas, pantalones y zapatos, tienes una puerta dimensional que te lleva directamente a tu oficina, a tu salón de clases, al antro, a la playa, al teatro, o a la planta baja de tu edificio sin tener que pisar el ascensor, ese invento tan anticuado.

Evidentemente, esos lugares de destino también estarían equipados con su respectiva puerta dimensional que se activaría en el momento en que alguien la “llama”. Igual que el teléfono. Se pagaría una renta de uso y podrías tomarlos de regreso a tu casa cuando quieras, previo uso de claves secretas para evitar hackers que un día cualquiera entren a tu casa por la puerta dimensional de tu cocina a vaciarte el refri.

Este útil invento haría de los embotellamientos una cosa del pasado, al hacer redundantes los automóviles. ¡La ciudad volvería a ser caminable! También desaparecería el estigma de la impuntualidad que pesa sobre los chilangos. Nada de que me tocó el tráfico. De los aviones, ni hablar. Los pisos de mármol de los aeropuertos terminarían como pistas de patinaje en calcetines, lo que siempre debieron ser. También la geopolítica se disolvería. Las migraciones humanas serían interdimensionales y el término wetback se volvería incomprensible.

Por otra parte, favorecería sanas costumbres como el adulterio con las amas de casa, que ante el diálogo ominoso «¡Escóndete, llegó mi marido!», no haría falta más que activar la puerta dimensional y el casanova podría escapar tranquilamente, y en calzoncillos, a su hogar.

Con las puertas dimensionales, la expresión número equivocado tendría connotaciones enteramente distintas y daría pie a grandes anécdotas. Abrir la puerta y entrar en una habitación, desnudarte, meterte en la cama a oscuras, besar a la mujer que ahí descansa, oír un grito, las luces se encienden y te das cuenta que marcaste mal.

Category: Soluciones al problema social | 8 Comments »

Ideología

Abril 11th, 2008 by Felipe

Las mejores ideas se te ocurren justo en los lugares donde no tienes manera de anotarlas.

Las ideas geniales que se te ocurren mientras duermes, al despertar son inexplicablemente absurdas.

Hay ideas sutiles, que sólo adquieren sentido bajo determinada configuración del polvo que flota en el aire. Cuando intentas expresarlas son incomprensibles.

Hay ideas que sólo a ti te obsesionan, y cada vez que emprendes un trabajo creativo intentas introducirlas a como dé lugar. Cuando lo haces como tu sello personal se ve forzado y cuando lo haces sin darte cuenta, todo mundo nota tus flaquezas.

Pero hay ideas-escote que son, básicamente, como los escotes: una vez que lo presencias o que te dicen que se manifestó uno con tales y tales características y profundidad, esa idea quedará fija en tu mente todo el día e impedirá que entren otras ideas en tu mente.

Los escotes son, básicamente, una idea profunda.

Category: Netas del planeta | 6 Comments »

Mi regalo de cumpleaños

Abril 10th, 2008 by Felipe

Mientras yo festejaba trabajando como esclavo, sin ir a celebrar, ni salir a comer, tan sólo agradeciendo las felicitaciones que me llegaban vía facebook… algún clonador de tarjetas estuvo vaciando mi cuenta de banco.

Me dí cuenta al día siguiente, cuando vi que ya no quedaba nada.

Quien quiera que haya sido, hizo tres fuertes compras en supermercados, compró un pasaje en autobuses Flecha Amarilla y cargó la gasolina de su auto.

En el banco están viendo el caso. No me prometen nada.

Entre tanto, estoy viviendo de los boletos de comida de la cafetería de la empresa, del agua de la llave, y de lo poco que me va quedando en el refri y en mi cartera.

Pero sobre todo, de la sana costumbre que tienen mis amigos de consentir al cumpleañero: “No, cómo crees, yo te invito, fue tu cumpleaños”.

Entonces no me siento tan pobre.

Category: Sentimentalismo | 10 Comments »

Il messengero no e importante

Abril 8th, 2008 by Felipe

Ésta se ha vuelto una ciudad de erizos. Los que fumaban se quejan, mientras fuman, de no poder fumar “en ningún lado”. Se quejan hasta de no poder fumar en sitios donde no fumaban ni cuando se podía. Los que ya no fumaban ahora fuman. Supongo porque ahora es más prohibido, y les entra esa ansia adolescente de retar a la autoridad. He visto gente de la edad de mi padre fumar en los baños con gesto culpable y disimulo: cuando me ven entrar apagan el cigarro y ponen cara de niños castigados.

Pero como nunca fumo, me importa un rábano que los fumadores sufran.

Sin el más mínimo afán de solidaridad, sino porque se me inflamaron las gónadas (es un decir, no hay necesidad de llamar al urólogo), hoy no me conecté al mentado messenger en todo el día. Y se los dice alguien que se avienta por lo menos unos catorce chats diferentes diario: toda una cajetilla. Y me siento erizo, sí; pero saludable. Los que están dejando de fumar sabrán cómo.

Nota: nada impedirá que reincida mañana, o que de vez en cuando me eche una chateada furtiva, como quien se fuma un cigarrito.

Category: Felicidad instantánea | 6 Comments »

Estas son las mañanitas

Abril 6th, 2008 by Felipe

Estoy cumpliendo 36. Alguien me pregunta qué se siente. No importa qué le respondí. Estoy sorprendido. Son muchos años.

Terminó el año más intenso de mi vida a la fecha. El mejor y el peor. Todo junto. Eso no significa que la intensidad haya terminado o siquiera haya disminuido. Simplemente pasaron 366 días.

Me siento superviviente de una guerra que no acaba.

Pero aún a media batalla hago una tregua para apagar mi pastel, que está incendiándose.

Estoy vivo. Demasiado.

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La vida de la mente

Abril 4th, 2008 by Felipe

Es posible que quede alguna copia por ahí; no sé en dónde y no quiero averiguarlo. Duraba veintitantos minutos y se llamaba Máscaras sagradas. Era 1993. Yo quería ser cineasta. O rockero. Ambas cosas. Acababa de ver Barton Fink, de los hermanos Coen. Todavía me emociona la escena donde John Goodman corre por los pasillos del hotel disparando una escopeta que le queda pequeña en las manos. «I’ll show you the life of the mind!… —dice y dispara, ¡pum!— I’ll show you the life of the mind!» El hotel se incendia a su paso.

Máscaras sagradas nada tenía que ver con eso, salvo porque estaba llena de detalles caprichosos y obsesivos: me empeñé en que tanto las cortinas, como el tapiz del sofá, como el vestido de la chica linda de la historia, fueran de la misma tela floreada. O que sin motivo alguno apareciera en varias escenas un tipo con máscara de Blue Demon. O en montar una pastorela con todo y Diablo, angelita y Jesucristo… (en seguida, el Diablo y la angelita cogían ante las carcajadas del Jesucristo con todo y corona de espinas encima).

La historia, como la recuerdo, iba más o menos así: el cantante de una banda de rock conoce a una chica que resulta ser testigo de Jehová. Se enamora de ella, pero el asunto es absurdo porque ella intenta convertirlo a su religión, es virgen y tiene culpas y la Biblia dice que. Al final, creo que los dos cogían o al menos lo intentaban, y ella se iba para siempre, el tipo se deprimía mucho y, para ser rigurosamente fiel al género del cortometraje universitario, intentaba suicidarse. Esto lo hacía tras declarar para sí mismo: «Ya he vivido todo lo que puede vivirse… todo lo que puede vivirse.»

Me gasté todos mis ahorros grabándola y luego editándola. Me gané enemigos por empecinarme en conseguir las cosas tal como las quería. Abusé de la confianza de la gente que amablemente me prestaba su casa como locación, y de la instalación electrica de esas viviendas. Al final terminé editando en la oficina de mi jefe. Curiosamente me acompañaron en esto la actriz y el actor, que se tiraban la onda (yo, que estaba secretamente enamorado de la actriz, padecía las miradas cursis que se lanzaban el uno al otro). Todas las demás personas que estuvieron en las grabaciones huyeron.

Lo terminé justo para enviarlo a un concurso de mediometrajes en video. No gané. Ni siquiera quedé de finalista.

Cuando todo pasó, me recuerdo estar bajo la lluvia, parado en un puente peatonal sobre el Periférico, repitiendo la frase «…todo lo que puede vivirse…» y mirando pasar los automóviles abajo. A toda velocidad.

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Segunda mano

Abril 3rd, 2008 by Felipe

Tengo siete años de kilometraje matrimonial y un hijo: soy un hombre de segunda mano. Se supone que no debiera importar, pero importa. En especial cuando los modelos de agencia están igualmente disponibles.

El mercado de segunda mano es triste: las pieles lozanas y el cabello perfecto son cada vez más improbables. Es un mito aquello de que la conversación y el sexo mejoran con la edad; después de los veintipocos años quien es buen conversador o fornicador, lo será siempre y quien no, difícilmente. Y los divorcios o los largos años de sucesivas relaciones fracasadas son como los choques: la hojalatería y la pintura no alcanzan a desaparecer el golpe.

Por eso los de segunda mano nos resignamos a juntarnos con otros de segunda mano en reuniones que imitan mal a las de veinteañeros, y buscamos parejas de segunda mano que inician los romances con excesivo realismo. O evitamos como la peste todo lo que huela a segunda mano, y asistimos a reuniones de veinteañeros bebedores de cerveza en departamentos sin muebles y salimos con chiquillas que dicen preferir a los hombres maduros… como uno.

O nos quedamos solos. Pensando en lo bueno que hubiera sido todo si hubiéramos sabido manejarlo mejor.

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Etérea etérea

Abril 2nd, 2008 by Felipe

La mirada enorme. Era su ojo derecho un milímetro más grande que el izquierdo; pero esa asimetría también era, a su manera, perfecta. El fleco cubriéndole la frente, el cuello delgado, el vestido clásico —desconozco de marcas o diseñadores, sólo sé que me remitía a los años cincuenta—. Tenía tres pequeñas costras en el pie, alineadas, como un dibujo.

—Me caí —dijo señalándolas; y hasta ese accidente suyo parecía deliberado.

Tiene 23 años y la vida simplificada de las modelos: puede ir a cualquier ciudad del mundo. Sólo es cosa de tocar la puerta en alguna agencia del país elegido y la contratan de inmediato: es universalmente hermosa.

Yo recité mi monólogo habitual: el resumen de mi último año de vaivenes. Quizá fue por eso que. Pero no sé. Ella reía y no tenía prisa por cortar la conversación.

Tras dos horas de charla, le pregunté:

—¿Y estás saliendo con alguien?

Respondió que sí. Y ese “sí” era una disonancia.

—En realidad —explicó con voz muy dulce—, cuando me invitaste creí que era por algo de la revista… no pensé que fuera a ser un date. Lo siento.

Y sonrió.

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