(por definir)

Pseudo blog pseudo literario y pseudo filosófico (favor de no escupir la pantalla al decir “pseudo”)

 
••••••••••••••••••••••••••••••••• MI ANTIGUO NICK ERA “OXIDENTE”, PERO ERA ÑOÑÍSIMO

Archive for Mayo, 2008

Civilización

Mayo 31st, 2008 by Felipe

Teníamos espacio libre para caminar por donde quisiéramos.

Para contrarrestarlo, inventamos las paredes.

Para contrarrestarlas, pusimos huecos a las paredes.

Para contrarrestar esos huecos, inventamos las puertas.

Para contrarrestar la puerta, instauramos la costumbre de tocar para que nos abran la puerta.

Para contrarrestar esa costumbre, inventamos la chapa y la llave.

Para contrarrestarlas, surgieron los violadores de chapas.

Para contrarrestarlos, se inventaron la policía y las prisiones, donde no se puede caminar más que en círculos.

Para contrarrestar a las prisiones y a la policía, se inventó la idea de la libertad, pero es pura nostalgia.

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El ocaso de los bloguers

Mayo 29th, 2008 by Felipe

¿Soy yo —o este blog austero— pero el furor por los blogs está pasando?

¿Acaso existió alguna vez un furor por los blogs o fui yo quien se dejó enganchar, fantaseé y luego me enamoré de algunas blogueras… y luego ese estado alterado me llevó a creer que detrás del blogueo había una vida paralela, un planeta de criaturas interesantes y posts fundacionales?

¿Soy yo o los blogueros ya posteamos sin furia, por postear, porque no tenemos a nadie a quien hablarle?

Porque también puede ser que sea yo nomás, que no encuentro más blogueras que me hipnoticen post tras post —porque yo entraba a los blogs obsesionado por las chicas lindas; y si blogueaban bien, escribían con furia, con humor, con desparpajo, sin solemnizar, yo me embobaba y creía en. Y estaba dispuesto a.

O a lo mejor no me fascinan porque ya pasé la etapa —esto de ver pasar el tren a lo lejos y no querer subirme— o porque ahora me dan miedo. Me inclino a pensar que es lo segundo.

El punto es: ¿Soy yo o en verdad la blogósfera tiene agujeros en su capa de ozono? —que no sé cuál sea, pero sonó muy acá.

(Si me van a decir que soy yo, por lo menos denme links a blogs que me lo demuestren.)

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Inquieta paz

Mayo 28th, 2008 by Felipe

—Después de una separación definitiva uno se lo piensa dos veces… Supongamos que empiezo otra relación, y que prospera, y se va poniendo mejor, nos vamos a vivir juntos, un hijo, dos… y luego: el deterioro, el desencanto, separación. El ciclo normal, pues. El punto es que ahorita puedo pagar la pensión de mi hijo. Si tengo otro, cosa que bien puede evitarse, pero también puede volver a pasar, y el asunto fracasa, otra pensión sería insostenible.

La psicóloga me miraba como si pensara en lo que acababa de decirle.

—No debe usted dejarse dominar por el miedo, si no, va a perderse de muchas de las cosas de la vida.
—Sí, pero las relaciones duran máximo diez años. No quiero estar a los cuarenta y seis refugiado de regreso en casa de mis padres porque no puedo con las pensiones. Pero el punto no es ese, sino que estoy entrando en un estado de ánimo muy extraño…

Este tipo de preámbulos sirven para captar su atención de nuevo. Le di un trago al vaso de agua.

—Creo que por primera vez en veinte años —proseguí— he dejado de experimentar esa ansiedad que me provocaban las mujeres. Pero esto es muy nuevo. Hará cosa de dos o tres semanas que me empecé a sentir así apenas.
—Pero eso es muy positivo, ¿no?
—No sé… por un lado estoy tranquilo, rarísimo, por primera vez en mi vida, respecto a las mujeres. Y veo pasar la vida como quien mira pasar un tren y se emociona y le dice adiós… y eso está muy bien y me siento liberado, ligero, hasta maduro, vamos… pero por otro lado me espanta: ¿qué tal que me voy quedando solo porque todo el mundo tarde o temprano se sube al tren?
—Pero esto es una etapa pasajera.
—¿Será?
—Sí, seguro… —pero no sonaba convencida.

Category: Conversaciones neuróticas | 15 Comments »

Aeropuerto 2008

Mayo 26th, 2008 by Felipe

Había dormido poco y mal. El vuelo salía a las 6.30 de la mañana y yo debía estar tres horas antes. Quito era sólo neblina y lluvia helada que se pegaba a la ropa. En la fila de Avianca un empleado de piel grisácea avisó con parsimonia que el vuelo de anoche nunca había partido de Bogotá, por lo tanto no habría avión para llevarnos de regreso hasta las 9.00 am.

—Oiga —yo hacía inútiles cálculos mentales—. Mi conexión a la Ciudad de México sale de Bogotá a las 9.30…

Eso pareció darle gusto. Por un instante el gris de su piel recobró tonalidad humana.

—Los que van a México tendrán que quedarse aquí hasta mañana —sonrió.
—¡Hasta mañana! —casi grité—. ¿En qué hotel van a ponernos?
—Es un problema meteorológico, por lo tanto no es imputable a la aerolínea, por lo tanto no podemos hacernos cargo de su hospedaje ni de sus gastos…
—¿Eh?
—Por lo tanto, lo siento —lo disimulaba mal: él no lo sentía en absoluto.

No imaginaba pasar otro día más entre la neblina quiteña. No imaginaba pasar el día y la noche en el aeropuerto. No imaginaba pedir asilo a mis anfitriones. No imaginaba perder un día de oficina. No imaginaba explicarle mi ausencia a mi jefe. Sobre todo: no imaginaba que ese domingo no pudiera ver a mi hijo sólo por estar a 3,131 kilómetros de distancia. Mi padre siempre me había dicho: «Que no se te cierre el mundo.» En el mostrador de junto, Copa Airlanes, se registraban los pasajeros de otro vuelo hacia Panamá. Ahí podría hacer conexión con otro vuelo hacia la Ciudad de México. Expuse mi caso a la señorita y no me dio esperanza:

—El vuelo viene lleno, pero puede formarse, tal vez alguien cancele.

Me formé, llené los formularios, llegué al mostrador. Volví a explicar mi caso.

—Sólo hay lugar en clase ejecutiva.
—¿Y cuánto es ?

Me dijo la cantidad. Sentí ese mismo dolor injusto que uno experimenta al revisar los vouchers que uno firmó borracho la noche anterior en el tabledance. Sólo que aquí no hubo una sola chica topless, sino una señora en uniforme y pelo restirado que me decía una difusa cantidad en dólares. Demonios. El mundo no se me puede cerrar. Pedí que lo cargara a mi tarjeta.

Detesto viajar.

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Latitud, 0 grados

Mayo 23rd, 2008 by Felipe

Acá todo es neblina y lluvia en un escenario que se repite en toda Latinoamérica: edificios cúbicos, casas grises, comercios de medio pelo. Los años ochenta igualaron el continente. Hace frío.

Estar a la mitad obliga a mixturas extrañas. Los nombres son bilingües: Wilmer Pérez, Áxel Robledo. Los estoy inventando, pero son así. Expresan su peso corporal en libras, pero miden en metros y kilómetros. Juran que hay invierno y verano: es mayo y veo montañas nevadas cuando la neblina se despeja. El acento al hablar suena a mexicano, a chileno, a peruano, a colombiano, vosean y dicen tú y usted sin distinción.

El presidente quiere imponer la ley mordaza, considera a los medios como libertinos, quiere cambiar la constitución, quiere mantenerse en el poder el mayor tiempo posible, quiere volver expropiables todos los territorios. En nombre del Pueblo.

Es como estar en México. Quizá en Toluca.

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Curso/taller de narrativa, segunda llamada

Mayo 22nd, 2008 by Felipe

Así está la cosa:

Inicia el próximo sábado 31 de mayo (de este al que sigue) a las 11:30 AM. Será en el espacio cultural Atrio / Travazares (Orizaba 127, Roma; entre Chihuahua y Guanajuato; entrada por la escalera).

Será mitad curso y mitad taller. Los resultados en los participantes, todas las veces que he dado esos talleres, son notables.

En el curso se abordan distintas maneras de transformar una idea abstracta en narrativa concreta. Se trabajará por proyecto con miras a llevarlo hasta su publicación.

Dirigido a escritores, periodistas, guionistas, blogueros, advenedizos (con talento), etcétera.

Apúntate o pide informes, si aún no lo has hecho, a:

tallerletras.fsv@gmail.com

Estamos haciendo selección de participantes, así que anímate y ¡suerte!

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Las partículas elementales

Mayo 21st, 2008 by Felipe

Sí, Michel Houellebecq es francés, y ya saben cómo son allá que suelen interrumpir las novelas para dictar algún ensayo didáctico metido con calzador.

Pero leyendo con paciencia esas páginas que hablan de los Huxley, o de por qué los hijos preadolescentes son monstruosos, qué bueno está el libro.

(Quizá la dueña del ejemplar lea este blog, quizá ya no lo haga; como sea, si lo estás leyendo nomás deja lo acabo de leer y ya te lo regreso.)

Estoy en medio de un viaje y estoy en la mitad del mundo. Ahí.

Yo soy más elemental que una partícula.

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El proyector

Mayo 19th, 2008 by Felipe

En el escenario de Bellas Artes, con el diploma en la mano, las luces en la cara, los aplausos que no iban directamente hacia mí —pero alguno se escabullía y me pegaba—, me sentí extraño.

Creo que Chejov proponía un cuento en el que un hombre va a un casino, apuesta toda su fortuna, gana. Sube de regreso a su cuarto de hotel y se ahorca.

No me sentí extraño a ese grado, pero tampoco tenía la euforia que podría esperarse. Es la segunda vez en tres años que sostenía en mis manos el Nacional de Periodismo. No la estatuilla, no el dinero: esos son para los reporteros. Pero sí el diploma, tan presumible en el currículum. Fue sólo ese instante: luego vino el brindis y me olvidé de los pensamientos sombríos.

Al día siguiente, una joven particularmente intensa me preguntaba qué quería lograr en la vida. «Ser buen papá», le dije. No me creyó. Supongo que lo creyó retórico.

—Soy una gran proyección —le dije el otro día a mi psicóloga—. Premios por aquí y por allá, una revista conocida, un blog, tele, radio, clases en la universidad, cursos, novelas… Pero entras a mi casa y sientes el contraste: no tengo muebles en la sala, mi cama es un colchón en el suelo, si te acercas al librero y ves los títulos de los libros y los CDs, te va a resultar una selección sumamente extraña… y lo es: son los libros y CDs que sobrevivieron al divorcio. Tengo un estéreo que nunca he encendido. Todo está puesto sobre alfileres.
—Tienes que equilibrar las cosas de tu vida —me dijo—. Ten más amigos, date más placeres —ella cobra por decir obviedades; en todo caso le di la razón.

La película es interesante, pero la sala está vacía.

Category: Ando de azotado ¿y qué? | 14 Comments »

Lección de anatomía 2

Mayo 18th, 2008 by Felipe

Una vez determinado que ni mi hijo ni yo tenemos cerebro, procedo a la discusión científica:

—Si no tenemos cerebro, ¿entonces qué tenemos adentro de la cabeza?
—Pues los chipotes…
—¿Los chipotes?
—Sí, porque te salen cuando te pegas en la cabeza.
—¡Cómo no lo pensé! Oye, ¿y pulmones sí tienes?
—Sí, y también mi mamá.
—Ah, menos mal… y ¿para qué sirven los pulmones?
—Pues para pintar con colores.

Plop.

Category: Reglas de convivencia | 7 Comments »

La belleza perturba

Mayo 17th, 2008 by Felipe

O debiera decir, la belleza consterna.  Llámenme frívolo. Yo me diría vulnerable. Soy consciente de la relatividad de lo bello. Sé perfectamente que está condicionado por una serie de paradigmas culturales. Pero pierdo el hilo del pensamiento cuando estoy en la presencia de ciertas armonías geométricas. Mi cerebro se baña en químicos y no puedo dejar de admirar el milagro. Senos firmes, cintura breve, cuello largo, dientes perfectos, ojos de media luna. En cuanto entra en mi campo visual, mis pupilas se dilatan, transpiro, intento fingir normalidad. Mientras la escucho hablar me pregunto: ¿Si no fuera hermosa la escucharía igualmente fascinado? ¿Esto es en verdad una conversación interesante? No puedo responderlo. No lo sé. Pero sospecho que esos mismos argumentos me parecerían rebatibles si los dijera un hombre, o bien, intolerables si ella estuviera pasada de peso. Pero aquí suenan a verdad incuestionable, si disiento es que he vivido en el error. Por supuesto, la hermosa en cuestión se aburre. Ha de ser irreal vivir en un mundo donde nada de lo que uno dice es equivocado. Así que me armo de valor y le discuto. La bella se asombra. Me mira. Me responde. Le vuelvo a rebatir. Su atención es ahora toda mía. Inicia una delicada lucha de poder. Pienso que lo importante no es lo que se dice sino lo que se implica. Pero en un momento me extravío. La conversación es intelectual. Fluye de una mente a otra y no de un sexo al otro. La bella sigue inalcanzable. Debajo de esa capa de tersa piel es músculos y cráneo. Va a envejecer. Es un organismo viviente. Defeca. Orina. Suda. Se asusta como animalillo. Se excita. Duerme. Pero diablos, es hermosa. Y yo soy vulnerable.

Category: Entendimiento humano | 6 Comments »

La duda mata

Mayo 16th, 2008 by Felipe

Llega en la madrugada y se conecta al msn. Me advierte que está borracha y que volverá a salir para seguir bebiendo cualquier cosa que sea barata. Sé que los borrachos siempre dicen a verdad, así que le propongo hacerle preguntas indecorosas. Ella acepta.

—Pregúntame todo lo que sea —me escribe—. Ahora es el momento.

En ese momento me doy cuenta que no puedo preguntarle nada. Que cualquier pregunta me delataría.

—Qué vas a preguntarme, anda que me estoy haciendo pipí.
—No, no, mejor ve.
—Conste. Regreso.

Entonces me desconecto.

Category: Conversaciones neuróticas | 3 Comments »

El hombre-botarga

Mayo 14th, 2008 by Felipe

Él no es un hombre metido en una botarga. Él es una botarga. La diferencia entre lo primero y lo segundo no es nada sutil.

El primero termina su jornada laboral —en la que básicamente movió las manos, saludó niños pequeños y se balanceó dando saltitos—, se quita su disfraz y se va a casa. El segundo no puede hacer eso porque no es un disfraz; él es una botarga.

El día que el primero fue rodeado por unos adolescentes que corrieron a toda velocidad contra él para derribarlo y volverlo a derribar, fue el peor de su vida; pero aún cuando le sacaron el aire del estómago y no podía respirar, tenía una esperanza: lo trataban así por culpa del disfraz; si se quitara ese disfraz volvería ser el hombre de siempre. Cuando eso le sucedió al segundo, fue hace muchos años y apenas era un niño: los chicos de la escuela lo rodearon y lo derribaron. Por años lo siguieron haciendo. El niño-botarga no pudo sino maldecir el día en que nació botarga, de mami-botarga y papi-botarga. Eso lo recuerda ahora el hombre-botarga con tristeza, pellizcando su piel de fieltro.

El hombre metido en una botarga está enamorado de la cajera, una chiquilla con brackets que hace la tarea cuando no llegan clientes. El hombre metido en una botarga sufre porque cuando termina el turno, a las seis en punto de la tarde, viene el novio de la cajera y ella se pone feliz y se la lleva. Él la sigue hasta que dan vuelta en la esquina y siente una punzada en el abdomen.

El auténtico hombre-botarga, en cambio, no sufre de esas cosas. Su vida es más simple, sólo tiene una motivación: vender una marca de pasta dental. La misma marca que lleva en su redonda panza desde niño. Si un cliente llega y compra esa pasta de dientes, él se pone feliz y brinca y saluda al cliente con la mano, y lo mira desaparecer al dar la vuelta en la esquina. Entonces se siente completo, realizado.

Category: Teatralidad | 8 Comments »

Passwords

Mayo 12th, 2008 by Felipe

Siempre se me olvidan.

Lo peor es cuando me piden la pregunta secreta… por supuesto tampoco me sé la mugre respuesta secreta.

Así he perdido cuentas de correo, bancarias, páginas porno, blogs, messengers, amistades, myspaces…

Por ejemplo, no me sé el password de este blog: entro en automático desde mi máquina. El día que la pierda o se descomponga… adiós blog.

O hasta que un hacker decida suplantarme… pero lo van a descubrir por su mala ortografía.

Category: Confesiones | 12 Comments »

Por Definir al servicio de la comunidad

Mayo 12th, 2008 by Felipe

Solicito a los amables lectores de este blog que busquen en sus clósets a ver si de casualidad tienen una chamarra de cuero negra tamaño infantil. Yo estoy dispuesto a comprarla, rentarla o por lo menos agradecerla con un post.

La cosa es que mi hijo la necesita para un festival en la escuela: ya saben, los disfrazan para Vaselina… Y en ninguna maldita tienda que he visitado de la Ciudad de México las venden en esta temporada de calor. Hasta se me quedan viendo con cara de:  «¿Y piensas matar de calor a tu hijo, padre desconsiderado?»

¡Ah, las Misses y sus ideas!

Si la tienen, avísenme. ¡Me urge!

Gracias.

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Atención, guionista de pacotilla: ¿Y yo qué?

Mayo 9th, 2008 by Felipe

Ya se veía venir: el guionista de mi vida perdió por completo el plot de mi historia. De un par de meses para acá, en lugar de las sensacionales aventuras del editor simpaticón que busca el amor, el muy iletrado me ha convertido en un ñoño consejero romántico online para las más variadas criaturas que…

a) …quieren con, pero no saben cómo llegarle a esa persona.
b) …esa persona los mandó muy lejos y no saben cómo superarlo.
c) …ya andan con alguien, pero se mueren de miedo de que sea “en serio”.
d) …andan con medio mundo y ya no saben en realidad qué quieren.
e) …andan en drogas y piensan que por eso ya nadie los quiere.
f) …le pusieron el cuerno a la pareja y ahora sufren porque la pareja se enteró.
g) …y ya me aburrí de estar citando casos estúpidos.

Y ahí me tienen en el chat diciéndole cómo vivir a hombres y mujeres. ¿No es de locos: yo dando consejos de vida? ¿No queda suficientemente claro que no tengo ni idea de cómo vivir funcionalmente?

No sé con quién tengo qué hablar, ¿dónde está el productor? ¿Hay un director? (me parece que el filme de bajo presupuesto que es mi vida no alcanzó para uno, porque lo que se dice dirección, no le veo).

Pero sobre todo, ¿no será que es de tan bajo presupuesto que tampoco hubo para pagarle a la protagonista?

Yo quiero pensar que Scarlett Johansson declinó el papel porque se casa… la muy tonta.

Category: No sé qué demonios estoy posteando | 8 Comments »

Fui Woody Allen por cinco segundos

Mayo 7th, 2008 by Felipe

Ayer —ya saben ustedes la clase de conversaciones eruditas que suelo tener en el ciberespacio— me preguntaron:

Chica Linda #: ¿Te gusta el sexo oral?

(La pregunta era rarísima de por sí, pero en fin, era por un interés enciclopédico.)

Le contesté sin perder mi compostura:

Yo: Siempre he preferido el sexo oral al escrito.

Terminé de escribir la frase y sentí que no podía ser mía. Admitámoslo, es una frase brillante. Concluí: obviamente es de Woody Allen.

La googleé en español, en inglés. Nada. No puede ser, pensé. ¡No puede ser que la frase sea mía!

Ah, lectores de este blog, no sean crueles, estoy seguro que la frase no la inventé, a lo mejor tampoco es de Mr. Allen, pero demonios, ¡no me rompan la ilusión de haber tenido cinco segundos de ingenio comparable al suyo!

Ya me puedo morir.

Category: Felicidad instantánea | 12 Comments »

Géneros del blog

Mayo 6th, 2008 by Felipe

Ya nadie duda que el blog es un nuevo idioma literario —a la par que la novela, el cuento, el teatro, los poemas rimados en “ar” o los libros de autoayuda—. Yo me he enfocado a su estudio durante meses. Esto me ha permitido establecer una serie de géneros que los blogueros mexicanos cultivan con especial ahínco. No son todas las formas del blogueo, pero estos son más que suficientes para empezar. Van en orden alfabético:

Ardillismo político: blogs en favor de La Causa. Jamás ofrecen argumentos convincentes al lector ajeno a tal movimiento (a quien de entrada consideran traidor). Sus posts denostan al usurpador, profieren cursiladas sociológicas y endiosan al legítimo al mismo tiempo.

Ardillismo romántico: dedicados a reclamarle con suma ardidez a la persona que los maltrató en el amor. Dejan de postear en cuanto encuentran un sustituto o se reconcilian; pero antes, publicarán textos infumables en los que ensalzan hasta la náusea a su pareja en turno.

Azotaduría: exabruptos del bloguero sin otra finalidad que hallarle sentido a su depresión. Protoliteratura emo. El pesimismo, siempre presente, en el mejor de los casos tiene ecos de Cioran… y de nadie más porque ya es mucho haber leído de Cioran dos o tres aforismos.

Chistología: ejercicios de humorismo creados por comediantes introvertidos (si fueran extrovertidos no estarían blogueando).

Egocracia: el concepto del autor como creador de un universo llevado al provincianismo del mundo virtual. Género cultivado por perdedores, inadaptados y resentidos. Casi cualquier bloguero.

Etilismo: recolección de anécdotas absurdas favorecidas por el embrutecimiento alcohólico. El bloguero está eternamente fascinado por el efecto que la cerveza, el mezcal o el vodka tienen en su inteligencia. Amplio uso de palabras como “verga”, “curar”, “morras”, “pistear”…

Extranjería: tratados virtuales de la nostalgia light escritos por alguien que no tiene la menor intención de regresar. Hablan con extrañeza de los usos y costumbres de la ciudad adoptiva. Aspiran aunque jamás se parecen a Cortázar.

Geekadas: reiteraciones en torno a temas que sólo interesan a personas con una vida sexual de insatisfactoria a inexistente: el anime, las macs, Star Wars, el futbol, el Señor de los Anillos, el indie, youtube, los cómics…

Letreromanía: coleccionismo fotográfico de anuncios mal escritos, absurdos o simplemente folclóricos. En este país de analfabetas, esos letreros abundan… así como los blogs dedicados a mofarse de ellos.

Poético-eroticoide: de extensa difusión entre blogueras. Mientras los hombres se fascinan por el alcohol, ellas están perplejas ante su propia sexualidad. Es muy comprensible, pero desgraciamente no es porno. Escriben poemas predecibles con alusiones a tus ojos, tus labios, tu espalda, tus manos —que recorren mi… etc—. Sienten que el personaje de La Maga fue escrito pensando en alguien como ellas.

Poético-unicórnico: igualmente extendido entre las mujeres. Ponen en su foto de perfil —o en cualquier otro rincón de su blog— la imagen de un unicornio, de un hada, de un elfo, o de un gnomo. Ignoro en qué les beneficia esa iconografía. Los posts aburren y hablan de cosas intangibles —la luna, la noche, la tristeza, la fuerza interior—. Cuando su novio las deja, dedican varias entradas a autoterapearse.

Solucionismo: género cultivado por autores tan al borde de la neurosis que sus posts son un recordatorio de que deben ser optimistas, que la vida tiene una finalidad alegre, que la energía positiva atrae energía positiva, y cosas por el estilo. Se nota que ser felices les cuesta un trabajo enorme.

Pseudo-literatura: textículos pretenciosos provenientes de autores que creen que las editoriales deberían tratarlos de mejor manera. Escriben una novela que nunca van a terminar. Se creen malditos, han leído a Bukowski y creen que Chinaski les hace justicia.

Quepedoconelsexoopuestismo: reflexiones domésticas en torno a la guerra de los sexos desde el confuso punto de vista de quien está en la trinchera. Siempre en busca de pareja, nunca la consiguen; y cuando lo logran, sus ligues se enteran de que están siendo comentados en un blog.

Category: Netas del planeta | 28 Comments »

Anatomía

Mayo 5th, 2008 by Felipe

—Aquí es el estómago del dinosaurio… —y con su manita me señala la parte correspondiente en el juguete de plástico.
—¡Muy bien! —le digo yo, un padre orgulloso— ¿Y tu estómago dónde está?
—No, yo no tengo estómago…
—¡Cómo! ¿Entonces esto qué es?
—Esa es mi pancita. Este es mi ombligo…
—Pero es tu estómago.
—¡Que no! El dinosaurio sí tiene estómago. Yo no.
—Ah, bueno… ¿Yo tengo estómago?
—No, tú tampoco tienes estómago.
—Ah… con razón. Oye… —ya aguantándome la risa— ¿y el cerebro dónde lo tienes?
—Cerebro yo no tengo.
—¿Y yo tengo cerebro?
—No, tú tampoco tienes cerebro…

Demostrado: salió a mí.

Category: Conversaciones neuróticas | 10 Comments »

El triciclo y el charco

Mayo 3rd, 2008 by Felipe

Había un pequeño charco en el parque. Agua lodosa, oscura. El triciclo necesitaba pasar por ahí. No una vez, sino decenas de veces: pasar por el charco era más interesante que cruzar por encima de los puentes de piedra, o subirse a los juegos. El chiste era mojar las ruedas, el chapaleo, sentir en los pedales el cambio de textura, pasar por encima del fango y no mojarse. No sé, no le pregunté y, si lo hubiera hecho, la respuesta hubiera sido incomprensible o tautológica: pasé por el charco porque había un charco. Las ruedas del triciclo dibujaban el camino de ida y de vuelta, antes de que el calor del sol las evaporara. Yo lo miraba de lejos. Él me decía:

—¡Mira, papá!

Y daba la vuelta y volvía a pasar. El lodo, el agua, el plash plash. Y otra vez. Y otra.

Cuando tenga edad y tamaño para pedalear una bici volverá a hacerlo, en charcos cada vez más grandes. Esa manía humana de meternos en la mugre y pretender salir ilesos.

Category: Entendimiento humano | 5 Comments »

Fake plastic girl

Mayo 1st, 2008 by Felipe

Ella estaba muy orgullosa de poder demostrar sus sentimientos. Se sentía única en su especie. Reía, por ejemplo. Luego lloraba. Se enojaba. Se excitaba. Me amaba con desmesura. Dos horas después me odiaba, me despreciaba. Al día siguiente me amaba de nuevo, como si nada hubiera pasado. Nunca su emotividad fue estable. Al principio me fascinaba, luego empezó a aburrirme. Debo confesar que yo le tenía prejucio. Creí que sería tonta. Que sus motivaciones serían simples. Que su manera de amar sería mecánica, predecible. Me equivoqué. Resultó tan endemoniadamente compleja como una de verdad. No sé qué algoritmo la dominaba. La había elegido pelirroja, delgada, bonita. Di el número de mi tarjeta y luego esperé, arrepentido de haber desembolsado tanto. Tres semanas después llegó la caja. Dentro, un armazón de metal, plástico y hule y, en una bolsa, la piel y la peluca que iban a cubrirla. Pasé un día embonando las piezas. Le puse los ojos negros. Le coloqué la piel y la miré apagada. Me gustaba. Me gustaba mucho. Oprimí sus senos y se sentían verdaderos. Suspiré. La dejé recargando baterías toda la noche. Al amanecer me despertó con un beso y un saludo en japonés; tardé toda la mañana en reprogramarle el idioma. Me preguntó sobre qué me gustaría conversar, ella dominaba todos los temas. Yo le dije que por ahora sólo quería cogérmela salvajemente. Terminé de decirlo y me arrojó al piso, me rompió los pantalones y se montó encima de mí. Después no me acuerdo de mucho. Creo que grité, que se me fue el aliento varias veces. De algo estoy seguro: su peso, la temperatura y el tacto de su piel, la sudoración, la respiración, los jadeos y el sabor de sus labios eran hiperrealistas.

—No paré de venirme —me dijo—. Eres un dios, papi.

No le creí. Tampoco pasaron muchos días para que yo estuviera perdidamente enamorado de ella. Imaginé mi futuro envejeciendo a su lado. Una noche me atreví a decirle:

—Eres la —dudé en usar la palabra— mujer que siempre soñé.
—¿Sí? —sonrió—. Como quieras.

Nos alumbraba la lamparita del pasillo. Ella estaba recargada en un hombro. Me miraba a los ojos, pasaba su índice por mis labios. Luego cambió de ánimo. Resopló y me dijo:

—No me ha bajado.

Creí escuchar mal. Volvió a decírmelo.

—¿No me oíste? No me ha bajado.
—Pero a ti no te baja.
—Es lo que te estoy diciendo: no me ha bajado. ¿Qué no me entiendes? ¿Eres tonto? —y ya estaba enojada.

A las tres semanas de vaivenes emocionales (le bajó a los dos días, yo no podía creerlo), llamé a los fabricantes. Larga distancia a Okinawa. Aquí era de madrugada; allá eran horas laborales. Intenté hacer entender en mi pobre inglés el problema. El inglés de mi interlocutor era peor que el mío. Entonces sentí su aliento detrás.

—¿A quién le hablas, amor? —su voz sintética.

Tuve que colgar. No quiero hacer la historia larga. Ella empezó a ponerse paranoica. Comenzó a celarme, a decirme que sólo quería devolverla. La relación se enfrió. Ella estaba malhumorada todo el tiempo. Dejamos de tener sexo, de sostener esas largas conversaciones sobre cine, etimologías, psicología. Un día, enfurecida porque según ella ya no le hacía caso, empezó a ofenderme con el peor insulto que conocía:

—¡Eres como un robot! ¡No tienes sentimientos, no eres capaz de entender lo que me pasa! No, no, eres peor que un robot… ¡Cómo puedes ser tan insensible!

Por un segundo me hizo dudar: quizá tenía razón y era a mí a quien habían implantado los recuerdos. Esas cosas mejor las bloqueo. Al día siguiente volvimos a discutir durante el desayuno. Yo salí a trabajar y al volver ella ya se había ido de casa. La extraño un poco, pero menos de lo que pensé. Sobre todo siento su ausencia cada mes, cuando me aparece el cargo en la tarjeta de crédito.

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