El mundo perfecto y las niñeras
Junio 3rd, 2008 by Felipe
Nos dibujaron el mundo a la mitad. Nos engañaron. A hombres y mujeres.
A los hombres nos dijeron que seríamos el sostén del hogar, cosa que no nos hacía especialmente felices, pero así era el guión y se esperaba que desempeñáramos el mejor papel. A ellas, que eran princesas, que merecían todo y que cuando crecieran encontrarían un marido con el que formarían un hogar y tendrían hijos y electrodomésticos. Por eso les regalaban atuendos de princesa, bebés de vinil y estufitas de plástico rosa.
Más tarde, la economía se complicó y las revistas de mujeres modernas informaron a sus lectoras que por fin podían considerarse liberadas: habían conquistado una serie de derechos que jamás soñaron sus bisabuelas, como el derecho a trabajar igual que los hombres. Nunca se lo habían planteado, pero ya que lo mencionaban, no sonaba tan mal; sobre todo porque, salvo asediadas excepciones (que por lo tanto eran mujeriegos), la gran mayoría no ganábamos ni para matenernos a nosotros mismos. Eso sí, la vida laboral se hizo más divertida, con posibilidades de ligar, igual que en la escuela.
El paquete completo incluía encontrar pareja, costear una boda que vagamente recordara a las de la realeza pero incluyera cumbias, y luego procrear.
Ahí el sistema se cae. Los planos no funcionan hasta este punto. Especialmente para las mujeres (aunque nos llevan en su derrumbe). No hay muchas opciones: a) la mujer realmente es la Mujer Maravilla que puede con trabajo, maestría, niños, marido y vida social en forma eficiente, sin conflictos y todavía es capaz de practicar el spinning para además estar estupenda, b) la mujer renuncia al trabajo, porque literalmente no puede con un chamaco que le consume las energías, c) el hombre renuncia a su trabajo y hace de ama de casa d) usan a los abuelos sin importar que ellos tienen vida propia e) se consiguen una niñera y la madre cumple con todas las expectativas de la mujer moderna —aunque a costa, irónicamente, de otra mujer, que por un módico sueldo cuidará a los vástagos.
Bien, toda esta reflexión sexista surge por un sólo motivo: a la madre de mi hijo se le fue la niñera. Esto es una emergencia. Repito: una emergencia. Urge el dato de una que sea absolutamente confiable. Lectores y lectoras de este blog, ya sé que no suelen tener hijos ni saben de estas cosas, pero si conocen de una, escríbanme y seré un papá agradecidísimo.
(Y si quieren perorar mejor sobre la condición humana, o mi pobreza de criterio producto de mi ceguera machista, etcétera; son también bienvenidos.)
This entry was posted on Martes, Junio 3rd, 2008 at 3:28 pm and is filed under Soluciones al problema social. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Junio 3rd, 2008 at 4:52 pm
¡No maaaaaaa…! Tengo en borrador este post, excepto por lo de la niñera. ¿Eso significa que puedo ser editor de revista?
Junio 3rd, 2008 at 8:47 pm
chale… a mi mis papas me dejaban con la vecina de 15 años… no existe eso en tu cuadra?
Junio 3rd, 2008 at 8:47 pm
Buscar una niñera vía blog, me parece, puede ser una navaja de doble filo. Mary Poppins y Rebecca de Mornay (la niñera malvada de The Hand That Rocks the Cradle) pueden estar entre las solicitantes…
Junio 4th, 2008 at 8:24 am
Conozco un niñerO, te sirve?
Junio 4th, 2008 at 12:25 pm
MMM PUES YO CUIDO NIÑOS DE L A V POR LA MODICA CANTIDAD DE 100 PESOS LA HR… TU DIME
Junio 4th, 2008 at 8:16 pm
Yo estoy en la misma crisis que tu mujer, qsí que si sé de alguna ahora que busco, te digo. Lo juro.
Yo soy a), pero con culpa y todo me sale mal. Si te sirve de algo para un análisis posterior. Las que le hacemos a la Mujer Maravilla estamos al servicio de las¡ voluntad de las nanas así que ni tan maravilla. Ellas mandan.