El deseo sexual
Junio 14th, 2008 by Felipe
Buda lo sabía perfectamente, y alcanzó el grado de Iluminado el día que se salió del jueguito. Ese día vio a los seres humanos como lo que eran.
Yo lo supe hará unos cuatro años, el día que fui a un tabledance como chaperón de siete compañeras de mi trabajo. «¡Siempre he querido ir a un téibol!», me decían. «Ándale, acompáñanos, que si no mi marido no me va a dar permiso.»
Y ahí me tienen, sin saberlo, en el camino de mi fugaz iluminación.
Cuando vas a un table acompañado de tus amigotes, la testosterona se desata y el asunto es muy simple: te comportas como el verdadero animal que eres. Bebes en grandes cantidades. Gritas obscenidades o poemas a las chicas. Imaginas que la morena que te ha hecho todo lo que acaba de hacerte está secretamente enamorada de ti y, para comprobarlo, le compras más boletitos. Termina la noche cuando se acaba el dinero. Compruebas, con dolor, que la morena no te quería a ti sino a tu dinero. Y vives todo eso, pero en cierta medida, no te das cuenta.
Pero acá eso no sucedía: acompañar a siete mujeres a un tabledance —entre ellas a tu jefa en el trabajo— no es el mejor ámbito para que la testosterona se desate. El Buda seguramente vivió algo similar en su camino hacia la sabiduría. Sin testosterona, un tabledance no es sexy. Uno mira las cosas como son. A las chicas les sale celulitis y comienza a importarte que se las hayan operado. Ves la miseria humana. Miras la debilidad babeante de los demás hombres, sometidos por una jovencita desnuda, sentada a horcajadas en sus piernas. Miras a las mujeres que te acompañan y te resultan extrañas. Entiendes la tristeza y la soledad. Bebes compulsivamente porque tanta realidad no se tolera. Pero ya es tarde: ya estás iluminado.
El resto de tu vida sabrás que la culpa de todo la tiene el deseo. Imaginas una vida sin deseo sexual. Parecerá aburrida, infumable, pero verías las cosas como son, pensarías claramente, leerías montones de libros, escribirías tratados definitivos sobre cualquier tema, alcanzarías niveles de sabiduría inconcebibles.
Desde ese día no he vuelto a un tabledance, dejé de creer en el budismo y dejé de creer en la realidad. Pero sé que si volviera a uno de esos antros y me dijeran:
—¿Quieres que te baile, guapo? —y me lo preguntaría una rubia que no lo es: se le verían las raíces, tendría los senos duros, imposibles.
—¡Por favor! —le rezaría— ¡Por favor! —porque antes que iluminado, siempre será mejor vivir infatuado.
This entry was posted on Sábado, Junio 14th, 2008 at 2:22 pm and is filed under Netas del planeta. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Junio 14th, 2008 at 4:42 pm
A mí no me gustan los teibols, se me hacen el equivalente a llevar a un tigre a una salchichonería de la Comer o ir de cacería a Chapultepec. No tiene gracia, porque no existe la posibilidad del fracaso; no te va a rechazar una mujer a la que le acabas de entregar el boletito, de la misma manera que un jamón de pierna no le pondrá resistencia al tigre o el venadito no podrá huir del cazador.
La verdadera adicción radica en seducir, en arriesgarte a la posibilidad (casi siempre certeza) del rechazo.
Y además invariablemente te hacen güey con la cuenta.
Junio 15th, 2008 at 4:39 pm
Fel, una vez me dijiste que sin deseo sexual no hay pareja. Me lo habian dicho antes, me sonaba frívolo, ya no me suena así, pero ahora comprendo mi fortuna.Sin deseo no hay pareja, pero al sexo le pueden influír otras cosas en las que quizá uno nunca tuvo que ver. Uno siempre puede encontrar una vía de solución sexual, pero el deseo va más allá, sin deseo no hay pareja…el deseo salva problemas sexuales. Pasan los años y cuando le tomo de la mano o desfogo esos 5 segundos donde todo se conjunta, siento que comprendo la vida y que gracias al deseo vivimos más allá del sexo.
Los taibols son una buena diversión burda que refleja que no se tiene un buen lugar a dónde ir.
Junio 15th, 2008 at 5:32 pm
¡¿Les gritas poemas a las teiboleras?! ¡¿Poemas?!
…
Junio 16th, 2008 at 7:08 am
Entonces no es tan malo que adulteren el alcohol, previenen suicidios.
Junio 16th, 2008 at 9:15 am
Gracias a dios por los teibols, que son los únicos lugares donde puedo dejar de pensar en sexo.
Junio 16th, 2008 at 1:04 pm
lo mismo que mariana, neto gritas poemas neto!!!!??? talvez gritando poemas si te rechazen las ladys del table…
Junio 17th, 2008 at 12:42 pm
Efectivamente tuviste acceso a la realidad “babeante” como bien dices…no se si felicitarte o darte el pésame, porque no hay mucho hombre capaz de verlo, y te debes de sentir muy solito jeje
Junio 22nd, 2008 at 11:31 pm
Yo creo que precisamente es esa “ilusión”-de lo prohibido, de que una mujer este loca de deseo por ti- lo que atrae a los hombres a los tables.
Pero como bien dijiste, “no money, no honey.”