Los cambios diminutos
Junio 24th, 2008 by Felipe
Ahí estaba el estéreo sobre la chimenea. Con su diseño de robot japonés, como un pequeño ídolo futurista. Un Kenwood. Al encenderlo, se prenden foquitos de colores que dan vueltas. Cuando me lo regaló —junto con la tele, los buroes y los colchones— Aníbal me dijo que funcionaba de contentillo: a veces encendía y a veces no. Un poco para evitar tener un altercado con un aparato electrónico, el día que me mudé dejé el Kenwood en ese sitio y nunca volví a tocarlo. Pero había otra razón más profunda: yo pedía silencio. No imaginaba poner música en mi nuevo departamento. Me saturaría. Necesitaba pensar, más que embelesarme. Me permitía oír música en el auto, en la oficina, en cualquier lugar menos en mi casa. Ahí, silencio.
(Durante el tiempo que tuve roomie brasileña, ella usó el estéreo. Lo sé porque una vez me pidió ayuda: no podía sacar un CD del carrusel.)
Al paso del tiempo, sin embargo, se alteran las circunstancias, van mudando las costumbres y, sobre todo, cambian las motivaciones.
El sábado salí de mi curso y de camino entré en Sala Margolín que está a la vuelta de mi casa. Compré tres CDs. Uno doble de las obras completas para piano solo de Ravel, el de la suite The Planets de Holst dirigido por Karajan, y los conciertos para piano y para violín de Bartók. Los primeros CDs que compro para mí desde que me separé.
Llegué a mi departamento a disolver el silencio (el pequeño ídolo futurista, quizá aburrido por meses de inmovilidad, encendió sin problema alguno). A nivel físico se trata de un cambio sutil, que apenas altera la vibración del aire, pero involucra muchas otras cosas. Estoy unos milímetros, o unos kilómetros, o años luz, más lejos ahora de mi punto de partida.
This entry was posted on Martes, Junio 24th, 2008 at 8:26 pm and is filed under Confesiones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Junio 25th, 2008 at 1:13 pm
Se te sale el pavor de dejar de ser Felipe el separado para ser sólo Felipe.
Que comodas son las etiquetas que nos condicionan a hacer las cosas sin muchas preguntas. Hago X por que soy Z. Bien podría ser: Era X, hice Y, ahora soy X+Y.
(Este es uno de esos comments que has de odiar… Pero lo tenía que decir.)
Por cierto yo tenía un minicomponente aiwa que tenía que ponerlo a funcionar acostado y cuando empezaba a girar el disco levantarlo rápidamente para que empezara a funcionar.
Junio 25th, 2008 at 3:59 pm
Mi querido Jeli
, respecto a el Sr. de arriba (”Rubas”) me agrado su comment jaja prometo no comprar minicomponentes kenwood , ni aiwa ,por otro lado, … mmmmm.. fijate que no hace mucho tambièn yo escuchè el disco en piano de Ravel y esta muy bueno, raro en mi, porque - Soy alguien que jamàs !!! escucharìa ese tipo de mùsica- , que cosas no? quien lo iba a imaginar …..
En fin ,sigue dàndole buen uso al estèreo… y yo espero poder escuchar pronto el cd, de piano y violìn de Bartòk , que tanto recomiendas