Del método para fabricar el amor, parte I
Junio 25th, 2008 by Felipe
Ocurrió en 1996. En el mes de junio. Ya son 12 años. La mesera tenía la piel demasiado blanca y el cabello negro, era pequeña, delgada y, cuando sonreía, uno podía creer en el futuro. Ese restaurante ya no existe. Yo necesitaba que ella se enamorara de mí. Lo necesitaba con urgencia, por razones médicas: mi cerebro flotaba por encima de mi cráneo, mis pulmones se olvidaban de inhalar, el estómago sobretrabajaba. Un caso crítico, desahuciado. Había un problema: yo tenía 24 años y hasta ese momento no había besado a nadie. Suena insólito. Lo es. A ciertas personas les ocurren cosas comunes, besos, romances, sexo. No a mí. Sólo podía inferir, desear. Imaginar cómo sería besar a la mesera. La había invitado a salir. Había aceptado. Yo quería parecer normal, así que me inventaba un pasado inexistente, un par de novias que nunca tuve, relaciones de una sola noche. La tarde del 21 de junio de 1996 fue la más feliz de mi vida hasta ese momento. No sucedió nada, pero la tomé de la mano y caminamos así, por las callecitas de Polanco. Ella tenía las uñas de los pies pintadas de rojo. A veces, todavía, reconozco su perfume.
Al volver a mi casa, me di cuenta de la tragedia: vivir el día más feliz en la vida condena a los días venideros a fracasar en la comparación. Le da un parámetro a la felicidad, la matiza. Era esa una razón más para hacer que se enamorara de mí.
Mi mente era científica, no entendía las señales sutiles, ni de atracción ni de rechazo. Estaba incapacitado para reaccionar naturalmente. Si yo quería enamorar a la mesera, tenía que obrar con mis propias herramientas: el método científico.
Entonces me puse a analizarla… y desarrollé una técnica para fabricar el amor. Ahora era sólo cuestión de ponerla en marcha.
This entry was posted on Miercoles, Junio 25th, 2008 at 7:35 pm and is filed under Confesiones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Junio 25th, 2008 at 8:08 pm
La noche más feliz de tu vida hasta este momento…
Eso limita tanto las posibilidades, acorta las ganas, quita la fe, y por qué no, mata un poco la esperanza. Me pregunto si será esa la finalidad.
Junio 25th, 2008 at 10:47 pm
el aroma del primer amor nunca se olvida, o por lo menos yo no lo he hecho…
saludosdos
Junio 26th, 2008 at 8:02 am
Bueno, pues apúrate a postear la segunda parte y ahí nos avisas cuál es el (redoble de tambor) MÉTODO PARA FABRICAR EL AMOR (termina redoble de tambor).
Y no nos vayas a salir con una jalada como “al final descubrí, meses después de ese 21 de junio de 1996, que en realidad NO hay un método para fabricar el amor”… porque te demando por difamación y fraude.
Junio 26th, 2008 at 3:18 pm
Sí, carajo!
Yo también ya estoy lista para anotar la receta…
Junio 26th, 2008 at 9:13 pm
¿podrías ir dando los ingredientes para ir consiguiendolos?
el inicio me resulto tan familiar como mi propio reflejo en un espejo.
Junio 26th, 2008 at 11:00 pm
y luego?
Dónde está la máquina del amor?
te hiciste rico?
(no no no estoy hablando de tus relaciones eroticas by yourselve)
Patentaste la forma de hacerlo?
De lo que se entera en la red uno…
Junio 27th, 2008 at 10:47 am
Ah, ahora entiendo tu fijación con Blanca Nieves “Cabello negro azabache, y piel blanca como la nieve”
….no me digas que usaba labello color rojo?
Junio 27th, 2008 at 10:55 am
Qué buen gusto