La novela desaparecida
Julio 15th, 2008 by Felipe
El 28 de diciembre de 2004 fue día de los inocentes. También terminé de escribir mi tercera novela. La leí durante la semana siguiente. La odié.
Verloso cuenta la historia de un mitómano tan consciente de sus propias mentiras que las ha elevado a la categoría de arte. No es un mentiroso: es un artista de la mentira, mi álter-ego. Todavía quedan residuos de esa relación: mi página de myspace es “/verloso”.
Llevaba escribiéndola desde 2001 y la tallereaba con los amigos. Me había acostumbrado a sus elogios. Estaba seguro de que se trataba de una genialidad. Un texto más grande que yo mismo. Pero la fecha de terminación era su destino: fui un inocente.
Me pareció un texto farragoso, pretencioso, torpe, indigno.
Los siguientes dos meses intenté rescatarla de la perdición. Fue inútil. Ciento ochenta páginas y treinta y seis meses de trabajo inútiles.
Intenté olvidarme del asunto. En marzo de 2005 nació el bebé. La vida que había conocido hasta entonces se convirtió en otra cosa.
Pasaron los años. El sábado pasado abrí el archivo maldito y comencé a leerlo en la página 40. Seguí leyéndolo hasta las dos de la mañana. Rayos, pensé, es muy bueno. Dejaba de funcionar si se lee desde el inicio, pero con algunos cortes de cirujano…
Quizá haya novela nueva en sólo dos semanas.
Qué miedo.
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