(por definir)

Pseudo blog pseudo literario y pseudo filosófico (favor de no escupir la pantalla al decir “pseudo”)

 
••••••••••••••••••••••••••••••••• MI ANTIGUO NICK ERA “OXIDENTE”, PERO ERA ÑOÑÍSIMO

Archive for the 'Reglas de convivencia' Category

El sin amigos

Agosto 6th, 2008 by Felipe

—Debes tener más amigos —me dice la psicóloga.

Hace como treinta años, mi padre me dijo algo parecido:

—Tú tienes que tener amigos, cómo es que no tienes amigos.
—Pero cómo le hago… —le pregunté; en verdad que no tenía ni idea
—Pues así, vas con otro niño y le preguntas si quiere ser tu amigo. Y ya.

Ah, mi padre, tan desconocedor de la psicología infantil. Eso hice al día siguiente. El pobre que elegí como mi nuevo amigo me miró como si yo fuera asesino serial en cuanto solicité su amistad, y salió corriendo. Tal como lo sospeché, no era el método adecuado. No tuve amigos hasta los doce años. Doce años. Toda la infancia sin amigos —no, no se lo imaginan; de la misma manera como yo tampoco me imagino cosas como:

—¡Tengo reunión de mis amigos de la primaria…!

O sea, ¿qué es eso?

En mi Facebook aparecen 367 personas. No sé si sea una estadística confiable. Creo que no. Amigos lo que se dice amigos, según mi psicóloga sólo calificarían unos tres a lo mucho. Y me queda la sospecha de que desde el punto de vista de ellos no pertenezco ni de lejos a su selecto grupo de los tres mejores amigos. (No, tampoco tengo cara de pocos amigos.)

En fin. Como es algo que nunca he tenido, tampoco es algo que extrañe.

Todo eso pensaba mientras miraba en el Facebook las fotos de las personas funcionales. Es gente que tiene amigos, me decía: fotos de grupo, llenas de comentarios con triples signos de admiración. No es que yo no aparezca en ese tipo de fotos, pero es distinto; un poco artificial; un poco forzado. Soy el de la orilla, al que le dijeron:

—Tú también ponte en la foto…

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Llamada interrupta

Julio 8th, 2008 by Felipe

Hace unas semanas marcó mi ex jefe a mi celular. Dejé de trabajar para él hace ya algunos años, pero se mantuvo siempre la cordialidad, cierta cercanía. Me daba gusto tener noticias suyas, pero esa vez tenía un tono extraño en la voz.

—¡Quiero decirte que te vayas a la mierd… —y en ese instante, justo en ese instante, por más improbable que parezca, se terminó la batería de mi celular.

No tenía mi cargador a la mano y, para cuando pude volver a cargar la pila, ya era un poco absurdo, por la hora, marcarle para decirle algo parecido a:

—Hola, a ver, se cortó la llamada hace rato, nos quedamos en que me mandabas ¿a dónde?

Así que no le llamé. Conforme pasan los días, hablarle de nuevo o restablecer el contacto se torna cada día más raro. El motivo de su odio repentino —si bien puedo torcer mis razonamientos para inferirlo— es casi inexplicable. En todo caso, si es lo que pienso que es, me parece una reacción desproporcionada.

La vida es rara. Y encima se pone kafkiana.

***

(Nota update: No, sospechosistas lectores, no se trata de mi último jefe, hoy director de conocido periódico; con él no tengo desavenencias… que yo sepa.)

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Lección de anatomía 2

Mayo 18th, 2008 by Felipe

Una vez determinado que ni mi hijo ni yo tenemos cerebro, procedo a la discusión científica:

—Si no tenemos cerebro, ¿entonces qué tenemos adentro de la cabeza?
—Pues los chipotes…
—¿Los chipotes?
—Sí, porque te salen cuando te pegas en la cabeza.
—¡Cómo no lo pensé! Oye, ¿y pulmones sí tienes?
—Sí, y también mi mamá.
—Ah, menos mal… y ¿para qué sirven los pulmones?
—Pues para pintar con colores.

Plop.

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Paréntesis

Marzo 11th, 2008 by Felipe

(Se supone que él no debería estar posteando.

Uno, porque está descansando del blog; dos, porque está en cierre de edición; tres, porque no tiene nada interesante que postear.

Pero se asomó, y lo vio tan empolvado, que…

Cualquiera diría que está pasando por el temido writer’s block. Tal vez.

Se queda viendo el espacio para escribir y le parece un limbo.

Oprime una tecla, luego otra. Narrar lo que le está pasando en este preciso momento es un tanto redundante: llenar renglones con el viejo truco barato del escritor escribiendo sobre no tener nada que escribir —y que eso ya sea algo.

Hace justo un año bisiesto y unos pocos días… eso escribió y en seguida lo borra. Vuelve a escribirlo y en seguida lo borra.

Desiste. Es mejor seguir sin postear. Ante ese recuerdo sólo es mejor el silencio.

Sale del navegador; debe terminar de cerrar la edición, no distraerse.

Eso hace.)

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Cosas que uno no debe de hacer en un blog

Febrero 11th, 2008 by Felipe

Yo he cometido varias de éstas. Algunas de ellas varias veces. Algunas las seguiré cometiendo. Y qué. Otras no las cometeré jamás, por lo menos.

• Poner fotos de unicornios o de hadas

• Hablar de tu pareja actual como si a todos nos interesara su egregia persona

• Usar más de un signo de admiración o de interrogación

• Postear todo lo que te pasa

• Suponer que tu vida es interesante sólo porque te pasa a ti

• Presumir tu alcoholismo

• Poner la foto de tu ojo

• Posar como si supieras posar

• Usar brackets y tener más de 22 años

• Tener faltas de ortografía o escribir con k o multiplicar las leeeeetraaaaas o CoMbInAr mayúsculas y minúsculas a lo estúpido

• Asumir que alguien te lee

• Considerar a la blogósfera tu segundo hogar

• Intentar postear a diario

• Empezar tus posts con “Yo”

• Plagiar a otros blogueros

• Creer que tus comentaristas son dueños de tu blog

• Ser mayor de 30 años

• Citar la Biblia en serio

• Dar moralejas y consejos en serio

• Postear puro video de youtube

• Poner el álbum completo de tus vacaciones

• Pretender ligar con tus lectores

• Pretender que esto es literatura

• Postear textos interminables

• Hacer listados de cosas que uno no debe hacer en el blog

• En un listado de cosas que uno no debe de hacer en un blog, poner un punto como el anterior o como éste

• Ser solemne

• Tener una edad mental menor a 16 años

• Ponerle mensajes cifrados a tu ex para que se arda…

• Postear ardideces

• Mandar memes

• Contestarle a todos y cada uno de tus lectores

• Estar checando los comentarios que llegan a cada rato

• Tener 35 años y estar posteando cosas propias de un adolescente

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Jajejijoju

Enero 18th, 2008 by Felipe

Si bien en mis fotos pongo a veces cara de tipo duro, en la vida real padezco el síndrome del delfín: aunque no lo amerite me la paso sonriendo; como si un hilo me jalara las comisuras hacia afuera. Esto, aunado a las peculiaridades de mi dentadura, motiva que tenga cara (y comportamiento) de imbécil la mayor parte del tiempo.

—De qué te ríes, si esto es serio, es el funeral de mi tía.
—Es que no me estoy riendo —contesto con mi amplia sonrisa.
—¿Te parece chistoso?
—Que no… —y sigo sonriendo.

Esto me ha ocasionado quizá algún divorcio.

En fin. Ese comportamiento también se refleja en mis hábitos de chateo. Abuso del “jajaja”. Normalmente no digo nada en serio.

Yo: pero si yo quiero todo contigo, jajaja.
Ella: menso.
Yo: jajaja, es en serio, jajaja.

Como todas las risas, termina por cansar. De ahí que he observado cómo otros chateadores buscan innovar con su risa.

Los hay que se carcajean navideñamente: jojojo. O quienes aplican la risilla: jijiji. Los que ríen jujuju son raros, quizá porque en el teclado la u está encima de la j y es una risa de difícil digitación. El jejeje sigue reservado para la risa mal intencionada.

Las fresas ríen en inglés: hahaha.

Los de temperamento barroco utilizan varias vocales: juajuajua. Los manieristas agregan una erre: juarjuarjuar.

También se observa la risa mal mecanografiada, algo impensable en la risa real: jjajajsajsj.

Mi vecina, que tiende a la brevedad, ríe como el perro pulgoso: jjjjj.

Pero de todas, la peor es la risa de emóticon animado.

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Post noir

Enero 5th, 2008 by Felipe

«Una vez quise entrar a la judicial —me dijo el taxista que me trajo ayer a casa; no tenía voz de taxista, sino más modulada; podría haber sido locutor—. Tenía un pariente ahí. Me dijo que él me ayudaba, que metiera tales y tales papeles. Y que lo acompañara, para ver si tenía los huevos para aguantar.»

Abordé el taxi de noche, en un sitio. Desde donde yo estaba sentado era imposible calcularle bien la edad al chofer. Podía tener treinta y tres. Podía tener cuarenta y ocho. En algún momento mencionó a un hijo suyo que iba a la universidad.

»La primera noche que acompañé a mi pariente —prosiguió—, por radio nos avisaron que había un problema en la colonia Las Américas. Él dijo: “Yo voy”. Pero nomás rodeamos. Cuando le pregunté por qué no íbamos al lugar, me dijo: “Me pagan ocho mil pesos al mes. No voy a arriesgar mi vida por esa lana.”

»La siguiente noche hubo un operativo en Tepito. El comandante dio la orden de no sacar las armas. Estaban descargando unos tráilers con mercancia. El comandante fue con los que estaban descargando a platicar con ellos, pero entonces dispararon desde la azotea. Para protegernos nos metimos abajo de los camiones. Donde yo estaba habíamos tres. Entonces, el tipo junto a mí sacó la pistola y tomó a al otro judicial y le disparó en la cabeza. Lo mató ahí, frente a mí. Se quedó el cuerpo del otro ahí, con un charco de sangre. Y me dijo el que le disparó, apuntándome: “Tú no viste nada.”

»Luego mi pariente me dijo lo mismo: “Tú no viste nada… Aquí las cosas son así. Y si eso te impresionó, mejor no entres a la judicial. No es lo tuyo. ” Y yo le dije: “¡Pero lo mató! ¡Era judicial!” “Algo habrá hecho”, me dijo él.»

El taxista también me dijo que los que mataron a Paco Stanley, todos, desde los que dispararon, hasta el autor intelectual, ya están muertos. Y que eran judiciales

«Mi pariente, que fue el que me dijo lo de Stanley, también hoy ya está muerto. Lo mataron hace dos años, dieciocho puñaladas, luego lo degollaron. Archivaron su caso como riña callejera. Para ya no tener que investigar.»

Hizo una pausa. Muy larga. Tanto que cuando habló parecía que ya hablaba de otra cosa: «Por eso mejor de taxista.»

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No sé

Diciembre 29th, 2007 by Felipe

Un día quise pasar la vida entera con una mujer y años más tarde estaba buscando por dónde escapar de esa mujer… entonces huí con otra mujer y por momentos —y aquí es donde la química cerebral muestra su inconsistencia— quiero regresar con cualquiera de ellas; también, por momentos, ambas posibilidades me dan náusea.

La química cerebral fluctúa. Más de lo que estamos dispuestos a admitir.

Cuando alguien me dice: “Yo sé bien lo que quiero en esta vida”, no sé si sentir envidia de su claridad, lástima por su ceguera, o temor a tanto fundamentalismo.

En cambio, qué diferencia con aquellos que dicen: “Yo sólo sé lo que quiero hoy, y ahora; disfruto el momento”, esos sólo me aburren muchísimo y los evito a toda costa.

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Nebuloso

Diciembre 26th, 2007 by Felipe

Últimamente me siento un dibujo. Bien trazado, alguien podría decir que hasta parezco vivo. Pero soy un dibujo.

Se lo comenté el otro día a una amiga que a veces es muy clarividente, y me preguntó si no será que yo veía yo a los demás como un dibujo.

—Tú describes a las personas tan definidamente que al final no son una descripción sino un prejuicio… un dibujo —dijo.
—¿Eh?
—Sí, por ejemplo, me dices: esta persona tiene tantos años, está así y asá, hace esto y lo otro, tiene estos inconvenientes y estas virtudes.
—¿Pues cómo las describes tú?
—Es una persona increíble, me la paso muy bien con ella y tiene lindos ojos.
—…pero eso no es describir: me dices eso y me quedo en las mismas.
—¿Y no te dan ganas de conocer a una persona así?
—Eh, no… ¡esa no es una persona, es una nebulosa!
—¡Pues así es como las personas vemos a las personas!
—¿Lo normal es ver nebulosas?

La sensatez siempre suele estar en el punto medio; así que si bien no pienso ver nebulosas, estoy de acuerdo en ya no dibujar tanto a la gente.

(Quédense todos como el título de este blog, quihubo.)

Propósito de año nuevo: no debo sobredefinir a las personas. Está muy bien. Eso no resuelve que yo me siga sintiendo un dibujo ni que el hecho de ver más borrosa a la gente me haga saltar de la hoja donde estoy dibujado. En fin.

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Cuentos infantiles

Diciembre 17th, 2007 by Felipe

—Papá, cuéntame otro cuento…
—¿Otro? —ya llevaba inventados como doce cuentos al hilo, cada uno más absurdo que el otro.
—Sí, otro.
—Bueno, ahora te voy a contar el cuento del Lobo que no sabía a qué cuento pertenecía. Estaba este lobo que no sabía de qué cuento era. Así que fue al bosque a encontrar a Caperucita y cuando ella lo vio… “¡Ay osea!”, le dijo Caperucita. “Tú no eres el Lobo. El de mi cuento era más guapo. Además tienes cara de perro.” Así que el lobo se fue al cuento de los tres cochinitos. Y ya que los encontró se mueren de la risa: “¿Tú el Lobo? Jajaja. No, maestro, el Lobo original si imponía, detruía casas a soplidos, cosas así… Además más bien pareces perro.” Así que el lobo quedó muy triste hasta que lo descubrió un publicista y lo contrató para un comercial de croquetas para perro. “Vas a ser famoso, perro”, le dijo el publicista. “Sobre todo porque tienes esa pinta de lobo que…” Y así, nunca supo en realidad qué era. Y colorín, colorado…
—Cuéntame otro cuento papá.
—¡Otro! Bueno, ahora te voy a contar el cuento del futbolista ultrafuerte. Este era un jugador que metía todos los goles, que corría más rápido que todos y era ultrafuerte. Entonces un día que patea el balón y lo manda lejos, lejos, lejos, lo saca del planeta, cruza el espacio y llega a otro planeta. Ahí pensaban que era un meteorito, y lo estudiaron y se dieron cuenta que no, que era un balón de futbol. Así que llamaron al mejor jugador de ese planeta y le pidieron que lo pateara de regreso. Eso hizo, pero iba pasando un avión y lo derribó y se murieron todos los pasajeros. Luego lo volvió a intentar y ahora sí lo mandó al espacio y llegó a la tierra y el jugador ultrafuerte quiso dar un cabezazo al balón del espacio exterior y del golpe se murió. Y colorín colorado…
—Quiero otro cuento. Ahora uno de changuitos.
—Bueno —suspiro—, éste es el de los changuitos Uga Chaca. Eran dos, uno se llamaba Uga y el otro Chaca. Y Uga sólo sabía decir uga. Y Chaca sólo sabía decir chaca. Pero lo bueno es que de tanto que platicaron inventaron un baile: ugachaca ugachaca ugachaca. Y se hicieron muy famosos, y grabaron discos, tanto que luego ya nadie quería tocar esa canción ni en las bodas. Y colorín colorado…
—Otro cuento papá…

…y así durante horas.

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El sexo según Cinema Golden Choice

Noviembre 28th, 2007 by Felipe

No me calienta un grado ver a dos gringos copular con tan poca suciedad, con movimientos tan especializados. Ellas con los senos duros como esferas navideñas. Ellos con gesto de gays de gimnasio. Ambos fornicando como si hicieran ejercicios cardiovasculares —mientras se revuelcan en la arena de alguna playa tropical y nunca tienen rozaduras.

No deja de darme un morbo enorme. Me gusta pensar que los actores que ahí aparecen piensan que han hecho desnudos justificados y que en su CV presumen su protagónico en Lujuria en el Edén IV como el pináculo de sus carreras.

Lo cierto es que en esas pelis ni siquiera la actuación está justificada. Ni los diálogos. Ni las escenas sexuales. Ni que se abstengan de mostrar el sexo explícitamente y todos los revolcones puedan ser fingidos. Ni que yo no le cambie de canal. Ni que esté posteando sobre esto.

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Consejos para el amigo en desgracia

Noviembre 24th, 2007 by Felipe

Dos de la mañana. El lugar era diminuto y atestado de adultos, la mesita estaba sucia. En un monitor proyectaban el video de un concierto de Madonna que por momentos sincronizaba —mera casualidad— con la mala música del antro.

Y en medio de eso, mi amigo, con el enésimo vodka tonic en la mano. “No quiero regresar a casa, porque voy a estarle mandando mensajitos y pendejadas. Quiero regresar a casa fundido de pedo, no saber ni cómo llegué.” En fin, que me puse a darle consejos. Algo así:

“El chiste aquí es que no importa qué tan patán hayas sido, nunca te arrepientas de ni madre.”

“Si se volviera a repetir la escena y ella hiciera lo que hizo y todo lo mismo, ¿habrías reaccionado igual de mal? Si sí, ya ni le pidas perdón, es que así eres, güey. Más bien acostúmbrate. Ora que si no sabes por qué lo hiciste y se te botó la canica, pues sí ve y ruégale; pero si esa es tu manera natural de reaccionar y hasta la justificas, entonces mejor ve a terapia y en unos cuatro años ves qué onda.”

“Tú única esperanza es que ella se la pase realmente mal sin ti para que tengas probabilidades de regresar. Porque si se la pasa mejor sin ti, ya valió madres.”

“La otra es que te valga madre y a toda costa busques pasártelo bien tú, así ella igual regresa, igual no, pero tú estás chido.”

“El chiste, el chiste, es que ella regrese a rogarte a ti, güey, no al revés.”

“Ya la perdiste, cabrón, mejor vamos a un table.”

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El sutil arte del chateo

Noviembre 22nd, 2007 by Felipe

Es algo que no domino. Sé redactar. Sé ordenar mis ideas. Mis conversaciones suelen ser ingeniosas, divertidas, sarcásticas. Puedo manejar el lenguaje, hacer juegos de palabras. Puedo crear realidades virtuales bastante verosímiles.

Esto, en un mundo de chateadores que sólo se comunican con emoticones animados, suele ser una ventaja.

En la vida real soy más bien torpe, pero no en el chat. Como pese a los emoticones prevalece la elocuencia, en Chatilandia yo podría gobernar, pero. Siempre hay un pero.

A la hora de no decir burradas, soy el primero en decirlas.

(Cuando uno es torpe en la vida real, por más que me adorne la gramática… El resultado es que a esta hora estoy posteando esto y no haciendo otras cosas.)

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Yo extrovertido

Noviembre 16th, 2007 by Felipe

Fui a un coctel en una casona en Bosques de las Lomas. Como soy rascuache, hasta que no voy a esa clase de eventos no comprendo del todo el significado de la palabra “emperifollado” (•). Yo desentonaba. Así que tomé mi copa de vino y mi plato con shawarma y tabule y confié en que me volvería invisible, como suele suceder en esos casos.

Pero no pasó así.

Los anfitriones se acercaron a mí y me hicieron plática. Los organizadores se acercaron a mí y me presentaron a otras personas. Entonces no tuve más remedio que socializar. ¿Final feliz? No.

Como soy un introvertido natural que raya en el autismo, cuando soy orillado a convivir, surge de las oscuras profundidades de mi ser un yo dicharachero y encantador, que me cae muy mal.

Siempre tiene la respuesta precisa. Siempre aporta la ironía que deja a todos pensando. Siempre se roba las conversaciones y acaba siendo el centro de atención. Siempre termina rodeado de gente y deseando huir, patearlos a todos, convertirse en animal y acabar a la mitad del jardín aullando como un lobo.

Nunca ha pasado tal cosa.

  • No, no es follado en el periférico.

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La tristeza del editor

Noviembre 13th, 2007 by Felipe

A Chilango —esa revista que hago como que edito— acuden muchos reporteros deseosos de verse publicados. Cabe aclarar, para quienes no la conocen, que es una revista sobre la Ciudad de México (el link a su página web está en el side-bar que dice “Páginas para detenerse”). Y no es algo personal, es que en verdad ellos se comportan como si no quisieran verse publicados. Aquí algunos de los diálogos más frecuentes (y espero compartan mi desazón):

“Propongo hacerte una serie de entrevistas a personajes urbanos… ¿cómo ves?”

“…la crónica de un viaje en el Metro; los vendedores del Metro ¡y los fakires del Metro!…”

“…o como el mendigo de Coyoacán, o el vendedor de diccionarios, o los menonitas…”

“…historias de amor que se dan en los peseros o en el Metro…”

“…las cosas que a uno se le ocurren en el tráfico; se le ocurre a uno ¡cada cosa!”

“Hay que hablar del tráfico, de cómo, por ejemplo, resolver el tráfico.”

“…las prostitutas de La Merced; entrevistar a una o varias y que cuenten sus historias.”

“…tengo la idea de escribir una columna mensual sobre la ciudad, y los personajes urbanos, y en general de vivencias que uno tiene en la ciudad.”

“…se me ocurre que yo podría ser un insider y por ejemplo, que me paguen una escort y yo escribo sobre la experiencia de…”

“…es que tuve una historia bien fuerte con mi novio y creo que es algo que muchas chilangas hemos vivido y…”

“…porque la ciudad, toda la ciudad, es un volcán, ¿ves? O sea, están los dos volcanes, pero además todo es un volcán y la gente es la lava…”

“Llo kiero k m publiken pork yo soy 100% CH1L@NG0 y kiero ser periodista, jajajaja!…”

“…lo que puedo hacer es así escribir, pero como para los jóvenes, ¿no? Para que los jóvenes también sepan de…”

“…la Basílica que está en el Zócalo…”

En cuanto me dicen cosas así, mentalmente los elimino.

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De rodillas

Agosto 31st, 2007 by Felipe

Ayer fui testigo de esto en la librería de Atrio / Travazares: un hombre saluda a otro hombre. Habla con la voz demasiado alta, muy modulada, me recuerda la pose del intelectual estriñido, la del filósofo halitoso. Toma una silla junto al otro hombre y lo encara. Le dice —en su voz estentórea— cosas como:

—¡Eres hermoso…! ¡Tenemos que tomar tú y yo la colonia Roma…! ¡Todos hablan mal de ti…! —todo el tiempo habla con signos de exclamación y puntos suspensivos, los ojos parece que van a caer rodando de sus órbitas—. ¡Yo mismo hablo mal de ti…! ¡Todos te odian…! ¡Yo te odio…! ¡Pero tú… tú… tú eres mi Maestro! ¡Tú eres Arte…! ¡Eres Arte…!

La perorata se prolongó por veinte minutos. Cíclica. No exagero: se arrodilló ante él. Habemos testigos abochornados de ello (que, sin embargo, aplaudimos para aligerarlo).

Media hora antes, como si supiera del performance que estaba por suceder y quisiera dar un prólogo, Ira quien suele pecar de lucidez comentó que a veces uno no ve a las personas sino únicamente a lo que representan. Me dijo:

—Por ejemplo, a veces tú sólo ves la belleza, pero no ves a la persona.

Pinchi Ira. Y debo admitir que a veces también me he arrodillado ante la chica que idolatro en turno. Somos tan poca cosa los humanos a veces.

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Verdad indiscutible

Julio 25th, 2007 by Felipe

El que entienda esta verdad y se someta a cirugías tiene el mundo en sus manos:

Tu poder es el equivalente a tu cuerpo y tu belleza; si lo tienes, utilízalo sin remordimientos.

(Claro, hay maneras de subsanar nuestras carencias físicas con sublimaciones más o menos eficientes, como tener dinero en cantidades despreocupantes, desarrollar algún talento admirable, acumular poder político, poseer un encanto personal a prueba de catástrofes o romper un récord mundial estúpido; pero esas sublimaciones palidecen ante la belleza.)

(Y no, lo “de adentro? no es importante más que para el forense en caso de accidente mortal.)

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Terapia de grupo

Junio 27th, 2007 by Felipe

Se hacen llamar “Los Evolucionados?. Han decidido que las reglas de cortesía tradicionales son meras especulaciones y por lo tanto se han dedicado a transgredirlas consciente, serenamente.

Son un grupo de 50 personas, más o menos: no todos toleran este régimen que atenta contra lo establecido. Sin embargo, hay un núcleo central, de unas 30 personas que se ha mantenido fiel a estos preceptos desde que este grupo inició sesiones bajo la supervisión del Dr. Franco Verloso hace tres años.

De entrada el saludo es ya notable: te besan en la boca, lengua y todo, y pueden agarrarte los genitales y ofrecerte los suyos sin ningún recato. En seguida, te lanzan un insulto fuerte. No llevan ropa común o la llevan mal puesta: hombres vestidos de mujeres, mujeres envueltas en una toalla, señores de pijama y corbata, señoras de cárnes fláccidas en bikini. Eructan. Comen con las manos. Hacen sus necesidades encima del vecino. Se agarran a golpes a la menor provocación. Pero fuera de eso se sienten felices, sumamente felices.

Si hablas con ellos, la sorpresa es mayúscula: hay secretarios de estado, actrices famosas, directivos de empresas, filósofos, un bombero.

Yo me uní al grupo para evitar el aburrimiento. El pabellón de enfermos mentales puede ser muy tedioso.

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